/0/20999/coverorgin.jpg?v=5e26b77f9e1505408efaa48dfcf180cc&imageMogr2/format/webp)
En su quinto año de casados, Nora Yates se topó con titulares escandalosos que relacionaban a su esposo con otra mujer.
Su amigo lo provocó: "Stefan, eres despiadado. Solo porque Nora le quitó el novio a Izabella, te casaste con ella, la mimaste y le diste esas pastillas hasta que prácticamente se convirtió en una tonta".
Stefan Gordon habló con frialdad mientras tocaba el vientre abultado de Izabella Stewart: "Ella hizo que Iza estuviera infeliz. Tiene que pagar".
Fuera de la habitación privada, Nora, luchando contra una severa depresión, casi se derrumba.
Con las manos temblorosas marcó un número. "Dile a esa empresa que me uniré".
Durante cinco años, Nora había sido ama de casa, confinada a su cama debido a una enfermedad.
Todos olvidaron que una vez fue una hacker legendaria temida por todas las grandes corporaciones.
...
El pasado de Nora como una arrastrada de su primer amor la convertía en el hazmerreír de su círculo.
Sin embargo, Stefan la apreciaba y cuidaba como un tesoro.
Su amor era grandioso, desde alquilar cada cartel de LED de la ciudad para confesársele públicamente, hasta arrodillarse en la nieve para demostrar su devoción, y después del matrimonio, le daba personalmente cada día esas medicinas amargas.
Esos medicamentos ciertamente eran desagradables, pero el dulzor de su amor lo compensaba.
Nadie dudaba de la sinceridad de Stefan, sin embargo, Nora tuvo tres grandes discusiones con él.
La primera vez, percibió el aroma de un perfume desconocido en él.
Todos afirmaron que no olían nada, y Stefan, para apaciguarla, se duchó en repetidas ocasiones, casi desgarrándose la piel.
La segunda vez, encontró unas bragas en su dormitorio.
Lo confrontó histéricamente hasta que la criada admitió que la ropa interior era suya.
Nora se quedó petrificada y humillada, mientras Stefan la abrazaba con tierna preocupación. "¿Otra vez te sientes mal? No importa que no te acordaras, Nora. No te culpo".
Su paciencia nunca flaqueó. "Vamos, tómate tu medicina. Te ayudará a mejorar".
Él le llevó la medicina a los labios.
"Stefan, no quiero tomarla", dijo Nora con el rostro pálido. "Cada vez que la tomo, siento que comienzo a alucinar".
"Está bien, cariño. Si dudas de mí, es porque aún no soy lo suficientemente bueno. Te tataré mejor".
Su calidez y perdón la hicieron sentirse avergonzada de sus tenebrosas sospechas.
La tercera vez, Stefan estaba fuera en un viaje de negocios cuando su gato accidentalmente abrió una alerta de noticias en la tableta.
"La estrella en ascenso Izabella Stewart es vista con su novio millonario en Solara, celebrando su cumpleaños. ¿Pronto sonarán las campanas de bodas?".
A Nora rara vez le importaban los chismes y estaba a punto de cerrarlo, pero entonces vio algo que la hizo detenerse en seco. Bajo el titular en negrita estaba la foto de un paparazzi.
Izabella, en un elegante traje de baño, sonreía en los brazos de un hombre y el rostro de este estaba borroso. Pero Nora reconoció el reloj en su muñeca, era un regalo único que le había dado a Stefan para su último cumpleaños.
La nieve caía afuera, cubriendo el mundo y sumergiéndolo en el silencio.
La casa estaba cálida, pero ella sintió un escalofrío que le heló la sangre.
No podía ser.
Tal vez recordaba mal. El reloj no era único, o tal vez nunca le dio uno.
Stefan había ido a Eldoria para una fusión, no podía estar en Solara.
La lógica la instaba a mantenerse calmada, pero sus dedos temblorosos la traicionaron mientras marcaba su número.
El teléfono sonó durante siglos antes de que él respondiera.
/0/19986/coverorgin.jpg?v=4ff1660805110cd9554b0ffe570ab5ff&imageMogr2/format/webp)
/0/22950/coverorgin.jpg?v=ff8ade0b57652fc10af5a23ea17cf81e&imageMogr2/format/webp)
/0/17195/coverorgin.jpg?v=10bd094c9af033977a5dd9d0b79634a9&imageMogr2/format/webp)
/0/21982/coverorgin.jpg?v=7e708ec5efc127f0e95f0f3d515d24a8&imageMogr2/format/webp)
/0/13538/coverorgin.jpg?v=edda90142e16ecab4fd58f80d57c1f83&imageMogr2/format/webp)
/0/11915/coverorgin.jpg?v=d49cf14e3320a7a563150551b90d335e&imageMogr2/format/webp)
/0/1737/coverorgin.jpg?v=743c6f307c88cfef217ec129ecbf9df0&imageMogr2/format/webp)
/0/7129/coverorgin.jpg?v=bfd074ae4b5931e9b14130cfd20048a2&imageMogr2/format/webp)
/0/11394/coverorgin.jpg?v=e71b9d28dec94428963007a0ea838bde&imageMogr2/format/webp)
/0/15630/coverorgin.jpg?v=bc8ceec923823379e01106e54e320e4d&imageMogr2/format/webp)
/0/6209/coverorgin.jpg?v=ab374dbdeaed64aecd0c3fe03402668e&imageMogr2/format/webp)
/0/12028/coverorgin.jpg?v=1e44b547495282cd6ca4c6c0dbcd0b2c&imageMogr2/format/webp)
/0/10124/coverorgin.jpg?v=1b17a19154f6426025abb6b502ea80a1&imageMogr2/format/webp)
/0/11834/coverorgin.jpg?v=b15186f372495e052ce7e9012e781599&imageMogr2/format/webp)
/0/12310/coverorgin.jpg?v=ca10367ea79174e8e9819223bf8f377c&imageMogr2/format/webp)
/0/11578/coverorgin.jpg?v=1769288148f99881a2971c697c21aed7&imageMogr2/format/webp)
/0/5447/coverorgin.jpg?v=0ac2299ffec5c1b0aed2d85f0f6ad64c&imageMogr2/format/webp)
/0/13715/coverorgin.jpg?v=af353a20abca6de49a114d2bda86f747&imageMogr2/format/webp)
/0/3378/coverorgin.jpg?v=8b1281fb0438c972cd8587f60e3ca4a0&imageMogr2/format/webp)