/0/5847/coverorgin.jpg?v=5c9883fd6eb7f848c5d5535528f2a68e&imageMogr2/format/webp)
La lluvia cae incesantemente hace más de tres horas inundando las calles de los barrios más carenciados de la ciudad de Buenos Aires. Los meteorólogos habían informado a la población que posibles tormentas eléctricas y granizo adoraría la Ciudad por lo que no se veía a ningún transeúnte en las calles. De hecho las ONG dedicadas asistir a las personas en situación de calle, habían trabajado toda la mañana y gran parte de la tarde para guarecer a los más necesitados
A diferencia de lo que la sociedad considera que debe ser y comportarse un hombre, había alguien en particular que odiaba estos días y no precisamente por traerle al presente los recuerdos de algún desamor. Claro que no. Sino por traer a su vida, aquello que deseaba borrar de una jodida vez.
En lo alto de uno de los edificios más lujosos y caros de Puerto Madero, un hombre se remueve desesperado y aturdido en su cama. Los recuerdos llegan una y otra vez a su mente y él solo puede repetirlos reiteradas veces sin poder cambiar el final, sin poder perdonarse el no haber podido hacer nada para salvarla y sus sueños son el peor castigo que le hace recordar repetidas veces que no es capaz de cuidar a nadie y que si hubiera tenido el valor suficiente, ella aún estaría viva.
En el sueño se puede observar a un tímido y atormentado adolescente de unos 16 años, corriendo por toda la casa, hasta su pequeña hermana de 10 años le ayuda a esconderse bajo su cama sin esperarse que sería testigo de cómo le arrebatan la inocencia y la vida a su pequeña hermana.
Desde niño ha tenido que sufrir en su cuerpo el resultado de las adicción es de su progenitor y a la edad de 13 años se enteraba por voz de la pequeña hermana que su padre hacia cosas de grandes con ella. Él sabía que la violaba pero era tal el miedo que le tenía que no era capaz de defenderla y siempre que su padre le hacía algo a la niña, se escondía debajo de la cama. Esa noche lo hizo en la equivocada y fue testigo de un delito aberrante.
En su mente se repetía una y otra vez los gritos entre llantos de su hermana y los asquerosos gemidos de su progenitor abusando de ella. Se odiaba por no haber tenido el valor de defenderla y solo escuchar como él acababa con la vida de la niña de tan solo 10 años, arrebatándole los sueños de lo que hubiera podido llegar a ser y él se sentía culpable.
/0/1531/coverorgin.jpg?v=7a51f0c25f4dce09a02b2fe239b1cdc4&imageMogr2/format/webp)
/0/13862/coverorgin.jpg?v=4e442ff0221662d4fead81f0e5ce1727&imageMogr2/format/webp)
/0/9635/coverorgin.jpg?v=18b620f2b9d0f1cb25c714ff64684bb7&imageMogr2/format/webp)
/0/131/coverorgin.jpg?v=f9ec7173f1b8248163417f6ba197a27c&imageMogr2/format/webp)
/0/14407/coverorgin.jpg?v=48cc4cddaf862a284f3a8939d4f385a2&imageMogr2/format/webp)
/0/16750/coverorgin.jpg?v=ac003f94918b15312cc35faa8cbec04b&imageMogr2/format/webp)
/0/423/coverorgin.jpg?v=c4f54ccb84542307c303886849a348fd&imageMogr2/format/webp)
/0/7649/coverorgin.jpg?v=7a943424b82d6286c73fa635d7e4b914&imageMogr2/format/webp)
/0/17846/coverorgin.jpg?v=c6900ad704cc4889b10e74fd093cbab9&imageMogr2/format/webp)
/0/5275/coverorgin.jpg?v=576f72f8cefe0816d2baf0eecc2e5e1d&imageMogr2/format/webp)
/0/18280/coverorgin.jpg?v=4c7e9630f4f6553b30678e04604f1b5c&imageMogr2/format/webp)
/0/10621/coverorgin.jpg?v=a1233e1a4336a6730016db41f03d1fa8&imageMogr2/format/webp)
/0/10887/coverorgin.jpg?v=1bbe74535c8a87c645ca18d82f8177b3&imageMogr2/format/webp)
/0/351/coverorgin.jpg?v=b1dc31815e0a352d1867cfa02d969795&imageMogr2/format/webp)
/0/4228/coverorgin.jpg?v=d7897aaaf1264e4b71979f7d055ca2b6&imageMogr2/format/webp)
/0/15186/coverorgin.jpg?v=a03dfbcb82036004c2281fdfae51533a&imageMogr2/format/webp)
/0/9747/coverorgin.jpg?v=51e6e3e972f6f211b60424b65130517c&imageMogr2/format/webp)
/0/8903/coverorgin.jpg?v=1bd50956e41b833fdd3ca3e46a6c7cb8&imageMogr2/format/webp)
/0/18685/coverorgin.jpg?v=888b7fac24ee6fba5c453699a010e8b0&imageMogr2/format/webp)