/0/25644/coverorgin.jpg?v=c0d3a7d7670139d2d15b8e3fdcd10095&imageMogr2/format/webp)
PRESENTE
-Escúchame bien, Amanda Portal -la voz de Jared Davenport era un filo helado rozándole la piel-. Aquí tu apellido no vale nada. Aquí no eres heredera, no eres intocable... no eres nadie. Y el jeque Joaan Al-Nayef lo sabe. Tú lo desafiaste anoche, lo humillaste frente a su corte, y en su mundo eso se paga con sangre. O te convierte en una de sus tantas posesiones... o desapareces.
Jared dio un paso más, atrapándola entre su sombra y el muro, sin tocarla, pero haciéndola sentir atrapada. Yo soy tu única salida. Entrégate a mi. Cásate conmigo, entrégate a mi protección, y lo mantengo lejos. No aceptes... y él te llevará antes del amanecer.
Su respiración rozó la de ella.
-Elige, Amanda. Conmigo... o con él. Pero no hay tercera opción.
3 DÍAS ANTES
París parecía sostener la respiración aquella noche.
El cielo, cubierto de un velo azul oscuro salpicado de luces, se reflejaba sobre el Sena como una cinta de seda líquida. Los puentes, centenarios y dorados, brillaban bajo el titilar de los faroles, y las fachadas de piedra parecían dormidas en un silencio expectante. Las últimas hojas del otoño danzaban al compás del viento y se arremolinaban frente a las vitrinas de los cafés aún abiertos, donde las voces en francés se mezclaban con el tintinear de las copas.
Desde el ventanal de su apartamento en el octavo Piso, Amanda Portal contemplaba la ciudad con una mezcla de nerviosismo y dulzura. París era su escenario favorito, el lugar donde los sueños y las decisiones se entrelazaban como los reflejos de la Torre Eiffel sobre el río.
A un costado, sobre el maniquí blanco de su habitación, reposaba su vestido de novia. La seda marfil caía con una delicadeza que parecía respirar. Había sido diseñado por una de las casas más exclusivas de Francia, y cada pliegue parecía guardar una promesa.
Amanda, con su piel morena y sus ojos verdes de un brillo casi mineral, lo observaba en silencio. Mañana, cuando el sol asomara por los tejados parisinos, caminaría hacia el altar tomada del brazo de su padre, el gran Carlos Portal, mientras las campanas de Saint-Germain-l'Auxerrois repicaban anunciando su unión con Enzo Ferreiro.
Cuatro años de amor, de viajes, de risas y proyectos compartidos. Enzo, el hombre que había aprendido a navegar los negocios con la misma naturalidad con que sabía pronunciar un juramento. Heredero de la poderosa familia Ferreiro, CEO del F. Group, un nombre que resonaba en la bolsa de valores tanto como en los círculos más elegantes de Europa.
Amanda dejó escapar un suspiro. Todo parecía perfecto.
El vestido. La ciudad. La vida que se abría ante ella como una avenida iluminada.
Mañana sería la esposa de Enzo Ferreiro.
Se sirvió una copa de vino blanco y caminó descalza por el piso de madera. El reloj marcaba las once y media. París se deslizaba hacia la medianoche y, sin embargo, algo en el aire parecía distinto: una vibración leve, un presentimiento que ella no supo nombrar.
El silencio de aquella fría habitación se vio interrumpido por el suave sonido de una notificación.
Amanda giró la cabeza hacia su escritorio.
Su computadora portátil, olvidada entre bocetos de planos y fotografías de la boda, mostraba en la esquina inferior una pequeña alerta: "Nuevo correo recibido."
Frunció el ceño.
Nadie de la empresa debería escribirle a esas horas. Había dejado instrucciones precisas: vacaciones sin interrupciones.
El día siguiente sería su boda, su mente debía descansar. Pero el correo insistía, parpadeando como un ojo abierto en la oscuridad.
Amanda dejó la copa sobre la mesa, el cristal vibró apenas.
Cruzó la cama, el maniquí donde reposa el vestido, el eco de sus pasos resonó en la madera.
El monitor iluminó su rostro con un resplandor frío, casi lunar.
El remitente era desconocido.
No había asunto, solo una dirección de correo anónima, extrañamente cifrada.
Durante unos segundos dudó.
Podría ignorarlo. Podría apagar la computadora y volver a mirar su vestido, pensar en el beso de mañana, en las flores blancas que cubrirían la iglesia. Pensaría en como sería su noche de bodas, la noche en la que entregaría su pureza y su virginidad a Enzo.
Pero la curiosidad esa fuerza que siempre la había guiado en su trabajo y en su vida le ganó la batalla.
Hizo clic.
El correo se abrió.
Y entonces, el mundo pareció detenerse.
El corazón de Amanda dio un vuelco tan violento que el aire se volvió pesado.
Su rostro, segundos antes encendido por la calidez de la lámpara, se tornó pálido, casi translúcido.
El pulso le martilló las sienes y una presión aguda le atravesó el pecho.
Tragó saliva, pero su garganta era un nudo.
En la pantalla había no solo una sola imagen. Eran fotografías.
Y en ella, inconfundible, Enzo Ferreiro.
Él. Su prometido.
Su futuro esposo.
El hombre que le había dicho te amo todos los días.
/0/25644/coverorgin.jpg?v=c0d3a7d7670139d2d15b8e3fdcd10095&imageMogr2/format/webp)
/0/8789/coverorgin.jpg?v=20f2be2d0b06ebb0a00d99d8866e73a3&imageMogr2/format/webp)
/0/9721/coverorgin.jpg?v=86edca74d457814e737d676c25533eed&imageMogr2/format/webp)
/0/18260/coverorgin.jpg?v=14171208d7eab64af41f0235d555a010&imageMogr2/format/webp)
/0/19833/coverorgin.jpg?v=711922179ea147b741815a4b87d2bb02&imageMogr2/format/webp)
/0/17895/coverorgin.jpg?v=4ac93f590a01f693cd4aef3a47f3df6d&imageMogr2/format/webp)
/0/13355/coverorgin.jpg?v=5e1a7d333e3176ff91f197f0363f239b&imageMogr2/format/webp)
/0/18117/coverorgin.jpg?v=6c5be444f9fd67840ba781f192bfba2b&imageMogr2/format/webp)
/0/15840/coverorgin.jpg?v=693156e6cb4a159459a4483bffa10308&imageMogr2/format/webp)
/0/17438/coverorgin.jpg?v=c92755aac1285ca8a9b9c9fcafdf6999&imageMogr2/format/webp)
/0/259/coverorgin.jpg?v=81775585947a2898a763b4f835c7f8cb&imageMogr2/format/webp)
/0/5232/coverorgin.jpg?v=f57892cc9e79f5a8bb8bf0ad6b2a8442&imageMogr2/format/webp)
/0/5806/coverorgin.jpg?v=0a72aa758f225d03000d65672c0e44d2&imageMogr2/format/webp)
/0/20565/coverorgin.jpg?v=0b845865a47ff1d5a04b4e065d2854e7&imageMogr2/format/webp)
/0/18836/coverorgin.jpg?v=d0244fd4b69db13e870fb0e71fb929ee&imageMogr2/format/webp)
/0/17328/coverorgin.jpg?v=654aef9110fea2f4f8cd567874d90d99&imageMogr2/format/webp)
/0/18411/coverorgin.jpg?v=38bcd2db137a5b3f7febcfc28c897ef7&imageMogr2/format/webp)
/0/18068/coverorgin.jpg?v=e2a1b30d5071a37d75318550d50d2996&imageMogr2/format/webp)