/0/21700/coverorgin.jpg?v=bc3af3de8c05cb650a331ec19f8340b8&imageMogr2/format/webp)
~POV IRENE~
“Hermana, necesito un favor, es de vida o muerte. Sal en una cita con mi jefe. Si te niegas, puedo perder mi empleo y acabo de ser ascendido.”
Esa fue la frase que cambio mi vida para siempre; en un abrir y cerrar de ojos me vi atrapada en un mundo al que no pertenecía y lo peor es que fue por voluntad propia, o eso quiero pensar.
~…~
Mi nombre es Irene Páez, soy psicólogo clínico, hija del medio de una familia modesta, compuesta de 6 personas. Mis padres, una pareja de mediana edad que posee una tienda de antigüedades; mi tía, hermana de mi mamá, es estilista a domicilio y comenzó a vivir con nosotros cuando mi madre enfermo hace cuatro años; mis dos hermanos; uno mayor por dos años que trabaja para una empresa relacionada con la producción de merca y una hermana menor, la cual está a punto de terminar la preparatoria.
En apariencia no soy una mujer fea, tampoco una belleza sin igual, uso el maquillaje justo para no verme deteriorada por las incontables noches sin dormir trabajando, mido aproximadamente un metro sesenta y uno; si me preguntan una buena altura para una mujer de 25 años, tengo el cabello liso negro, ojos color miel; contextura delgada y piel blanca sin gracia. Nada muy llamativo lo cual agradezco, pues odio llamar la atención.
Como decía, mi vida era completamente común, de la casa al trabajo, del trabajo a la casa; lo único que salía del programa eran las reuniones semanales con mi mejor amiga Marie en un bar karaoke cerca de mi consultorio, para pasar el rato y ponernos al día, y con eso estaba feliz, hasta ese fatídico día cuando mi hermano mayor Nicolás, me llamo desesperado.
Y ahora, gracias a eso, me estoy arreglando para una cita con el millonario jefe de mi hermano, al que solo conocía por las constantes quejas de Nico.
Terminaba de aplicarme el rubor para salir a esperar al taxi observando mi figura enfundada en un sencillo vestido azul noche con los hombros descubiertos de falda amplia acompañado de unos tacones del mismo color, mi cabello iba suelto adornado por una sencilla diadema blanca; cuando Nicolás entro en mi habitación de manera abrupta, en su rostro se notaba el agradecimiento que sentía en el alma.
— ¿Qué quieres? — Pregunte con tono cansado.— No comiences a quejarte de mi apariencia…
— Solo venía a ver si estabas lista… — Murmuro mi hermano jugando con sus dedos.— Gracias, Irene.
— Déjalo ya. — Gruñí mientras tomaba mi bolso de la mesa de noche.— ¿Me repites la razón por la cual debes buscarle una cita a tu jefe?
—Ya te dije que no lo sé, solo me amenazo con despedirme, si no lo hacía.— Respondió mi hermano, abriéndome la puerta del cuarto para que saliera. — Gracias.
—Ya deja de agradecerme… siento que me dará algo— Bromee antes de salir con paso calmado de mi habitación.
Detrás de mí salió Nicolás, el cual tenía un pantalón de pijamas color verde botella y su cabello negro rizado iba alborotando a diferencia de cómo lo usaba para la oficina. En la sala se encontraba la más joven de nosotros, mi hermana menor Samantha, la cual estaba viendo televisión cuando fijo sus ojos color miel en mí.
—¿Y ese milagro?— Pregunto alzando una ceja. — Tú no vas al Karaoke con Marie ni de juego.
Justo iba a responder cuando el claxon del taxi sonó y sin poder despedirme, Nico me empujo fuera de la casa. Negando suavemente subí al auto y le di la dirección a donde me dirigía al conductor, en unos minutos ya me encontraba en el “Royal Palace” uno de los mejores restaurantes de la zona, con algo de nervios, me baje del taxi, me acerque a la entrada; donde me recibió un recepcionista el cual solo me vio de arriba a abajo.
— ¿Tiene reservación, señorita? — Cuestiono con un tono muy sutil de burla.
A pesar de la ira que me causo eso, no me veía tan mal, era mi mejor vestido; muchos dicen que menos es más, aclarando la garganta coloque mi mejor sonrisa antes de responder.
— Sí, vengo con el Señor Navarro.— Dije de manera confiada, la cual se agrandó al ver cómo el hombre abría los ojos con sorpresa.
Con un gesto me indico que le siguiera, lo cual hice, más una vez que entre al establecimiento toda la confianza obtenida con mi minúscula victoria inicial, se esfumó completamente. Aquel lugar era lujo en cada centímetro, me sentía completamente diminuta. Y antes de darme cuenta, el recepcionista me guio hacia una sala privada.
— El señor Navarro se encuentra adentro, bienvenida. — Fue lo último que dijo el hombre antes de dejarme sola frente a la puerta de aquella sala.
Mirando la puerta tuve que tomar aire antes de tomar el pomo con fingida seguridad y así poder ingresar. Apenas abrí la puerta, vi que el ambiente era más laboral que de tipo romántico; cosa que de alguna forma relajo los crecientes nervios que sentía en la boca del estómago, también me di cuenta de que solo había una persona más aparte de mí, aquella persona que estaba en el interior alzo su mirada, encontrándome con un par de ojos verde jade.
— ¿Usted es Irene? — Pregunto el hombre. A lo que aún sorprendida asentí suavemente. Realmente no esperaba que el jefe de mi hermano fuera un hombre tan joven y menos tan guapo, realmente me imaginaba a un hombre entrado en los 50 años.— Un placer, Enzo Navarro, gracias por venir.
Tarde un par de segundos antes de reaccionar, entrando rápidamente y cerrando tras de mí, me acerque a la mesa sonriendo de manera cálida.
/0/10821/coverorgin.jpg?v=36c52411205f671ff67af5779e61ba82&imageMogr2/format/webp)
/0/16479/coverorgin.jpg?v=3668c28812ae0fffeb6e5af047c5183c&imageMogr2/format/webp)
/0/14849/coverorgin.jpg?v=eaea8499bb5b5934c29a77064b6f2a37&imageMogr2/format/webp)
/0/7240/coverorgin.jpg?v=8ab436c74892e222dfe90a543af34310&imageMogr2/format/webp)
/0/12957/coverorgin.jpg?v=463666eacd3c7605e60935b815d72759&imageMogr2/format/webp)
/0/12131/coverorgin.jpg?v=8f8f72d6c09ea32a9921c5faebb8b399&imageMogr2/format/webp)
/0/8900/coverorgin.jpg?v=c0d400ee6e680d1cd8cb47ef83239fe5&imageMogr2/format/webp)
/0/15547/coverorgin.jpg?v=c50d248e6a24ab571b13cf06da373817&imageMogr2/format/webp)
/0/11667/coverorgin.jpg?v=783648b6c1f0636cc359e5249bb15266&imageMogr2/format/webp)
/0/17803/coverorgin.jpg?v=fd1bbc7e32bda047f2f1d521a9da35df&imageMogr2/format/webp)
/0/10039/coverorgin.jpg?v=ff154070facbdb444a807824547d1ea9&imageMogr2/format/webp)
/0/7347/coverorgin.jpg?v=264a5110072499cb5e1f48dc2fcb2496&imageMogr2/format/webp)
/0/9591/coverorgin.jpg?v=601bfcab319e7872697099c3ae7e0966&imageMogr2/format/webp)
/0/10338/coverorgin.jpg?v=4daec94c39e7eb3fa646994639704ac7&imageMogr2/format/webp)
/0/13021/coverorgin.jpg?v=9b9e721b417fa64ce58a41badb68b698&imageMogr2/format/webp)
/0/15493/coverorgin.jpg?v=4f24e201ab3011344029bfbf9830fc41&imageMogr2/format/webp)
/0/12649/coverorgin.jpg?v=9a99925474dd02b59429b68903c92eac&imageMogr2/format/webp)
/0/15620/coverorgin.jpg?v=34c12bfcec73583faf9f504db52673e8&imageMogr2/format/webp)
/0/11730/coverorgin.jpg?v=1d71df0bfc38bcbf19d6ced162d4f08a&imageMogr2/format/webp)