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Entrelazada

Mi hermana me robó a mi compañero y se lo permití

Mi hermana me robó a mi compañero y se lo permití

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"Mi hermana amenaza con quitarme a mi compañero. Y yo dejo que se lo quede." Nacida sin lobo, Seraphina es la vergüenza de su manada, hasta que una noche de borrachera la deja embarazada y casada con Kieran, el despiadado Alfa que nunca la quiso. Pero su matrimonio de una década no fue un cuento de hadas. Durante diez años, soportó la humillación: Sin título de Luna. Sin marca de apareamiento. Solo sábanas frías y miradas más frías aún. Cuando su perfecta hermana regresó, Kieran pidió el divorcio la misma noche. Y su familia estaba feliz de ver su matrimonio roto. Seraphina no luchó, sino que se fue en silencio. Sin embargo, cuando el peligro acechó, verdades asombrosas salieron a la luz: ☽ Esa noche no fue un accidente ☽ Su "defecto" es en realidad un don raro ☽ Y ahora todos los Alfas -incluido su exmarido- pelearán por reclamarla Lástima que ya está cansada de ser poseída. *** El gruñido de Kieran vibró en mis huesos mientras me sujetaba contra la pared. El calor de su cuerpo atravesaba capas de tela. "¿Crees que irte es tan fácil, Seraphina?" Sus dientes rozaron la piel inmaculada de mi garganta. "Tú. Eres. Mía." Una mano ardiente subió por mi muslo. "Nadie más te tocará jamás." "Tuviste diez años para reclamarme, Alfa." Mostré los dientes en una sonrisa. "Es curioso cómo solo recuerdas que soy tuya... cuando me estoy yendo."
Hombre Lobo Triángulo amorosoCEOAlfaUrbano
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Clara Ramírez estaba sentada en su despacho, mirando por la ventana del edificio que había pertenecido a su familia por generaciones. A través de la gran cristalera, podía ver la ciudad que había sido testigo del auge y caída de los negocios de los Ramírez. La cadena de hoteles que su abuelo había fundado, ahora se encontraba al borde de la ruina. No había forma de evadirlo. Todo lo que había conocido estaba a punto de desmoronarse.

El teléfono en su escritorio sonó, interrumpiendo sus pensamientos. Lo levantó de inmediato, con la esperanza de que la llamada viniera con buenas noticias, pero ya sabía, en su corazón, que no sería así.

-Señorita Ramírez, le tengo noticias difíciles -la voz al otro lado de la línea era grave, tensa. Era Eduardo, el director financiero de la empresa familiar. Clara suspiró, preparada para lo peor.

-Dime, Eduardo. ¿Qué tan malas son? -respondió Clara, tratando de mantener la calma.

-La situación es peor de lo que imaginábamos. Los informes de este trimestre son devastadores. La deuda ha crecido mucho más rápido de lo que esperábamos. A menos que obtengamos un préstamo significativo o alguien invierta, la empresa no podrá seguir operando por mucho más tiempo.

El aire se volvió pesado en la oficina de Clara. Sus dedos apretaron el borde del escritorio mientras intentaba asimilar las palabras de Eduardo. El negocio que había pertenecido a su familia por décadas, el legado de su abuelo, estaba a punto de desaparecer. Las horas de trabajo incansables, las decisiones difíciles, todo lo que ella había hecho para mantener a flote la empresa, parecía haber sido en vano.

-¿Hay alguna esperanza, Eduardo? ¿Algún rescate posible? -preguntó Clara, sintiendo cómo la frustración y el miedo comenzaban a apoderarse de ella.

-He hablado con varios bancos, pero ninguno está dispuesto a arriesgarse. La situación financiera es... insostenible. Si no conseguimos una inversión externa, no podremos mantenernos a flote.

Clara cerró los ojos y exhaló lentamente. La opción que más temía estaba a punto de convertirse en una realidad. Un inversor, alguien fuera de la familia, tendría que tomar las riendas de lo que quedaba. Pero, ¿quién podría estar interesado en un negocio tan endeudado? ¿Y qué precio tendría?

-¿Sabes si hay alguien dispuesto a entrar en el juego? -preguntó Clara, con voz tensa.

-He oído rumores sobre un empresario llamado Víctor Mendoza. Es conocido por adquirir empresas en dificultades y reestructurarlas, aunque no es precisamente conocido por su ética -dijo Eduardo, dejando la sugerencia en el aire.

Víctor Mendoza. El nombre le sonaba familiar, pero no era alguien con quien Clara hubiera tenido contacto. Un empresario audaz, despiadado incluso, alguien que no dudaba en tomar el control, sin importar las consecuencias para quienes ya estaban en el negocio.

-Lo investigaré -dijo Clara, sin mucho entusiasmo.

Colgó el teléfono, sintiendo que el peso de la situación la aplastaba. Caminó hacia la ventana y miró la ciudad que se extendía ante ella. Los rascacielos, los edificios emblemáticos, todo parecía seguir su curso, ajeno a su mundo que se desmoronaba.

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Vidas entrelazadas

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S. Mejia
Clara Ramírez, heredera de una cadena de hoteles familiar en ruinas, se ve obligada a casarse con Víctor Mendoza, un empresario astuto, para salvar su negocio. Aunque su matrimonio es puramente por conveniencia, Clara empieza a sentir una atracción inesperada por Víctor, quien, sin embargo, sigue ce
Romance FamiliaMatromonio arregladoCEOMatrimonio por contratoBEProtagonista Poderosa
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