/0/22857/coverorgin.jpg?v=2b5f1e72242513dd4dbee2a5303c6b68&imageMogr2/format/webp)
Cabalgaba de regreso de la escuela de señoritas con Manuela, mi prima. Huíamos despavoridas con el uniforme azul a cuadros, camisa blanca y ese horrible gorro cubriéndonos por completo el cabello.
Donde se entere la hermana rectora de nuestra fuga sería causal de expulsión. —Mi prima desde hace tres años vivía con nosotros, quedó huérfana, luego del repentino accidente en unos de sus acostumbrados viajes.
Aunque, cada año, desde que cumplió los nueve, pasaba las navidades con nosotros. Gracias a Dios ella no los acompañaba en ese viaje, agradezco al cielo por dejarla vivir con nosotros. Ha sido mi compañera de travesuras, aventuras y locuras.
Tenemos el mismo temperamento rebelde, libre y jocoso, de cierta forma somos las niñas descarriadas de nuestras distinguidas familias en esta sociedad aristocrática. Habíamos soltado los caballos del carruaje, como siempre al terminar las clases mi padre nos enviaba, pero el nuevo cochero no me inspiraba nada de confianza, tenía algo atemorizante.
El hombre se quedó esperando a nuestra salida de clase, algo que ninguno había hecho hasta el momento. —Nosotras no nos quedábamos internas, vivíamos cerca del convento—. Por eso en la última hora, en un descuido de la maestra, salimos del aula, desatamos los caballos para salir a galope.
No sentí ningún remordimiento al dejar al nuevo empleado como un incompetente. Nos detuvimos en el bosque porque no podíamos dejar de reírnos, sin darnos cuenta nos habíamos retirado mucho del camino que conduce a la hacienda.
Al percatarme me puse alerta. No era que creyera en las historias de dicho lugar referente a los extraños sucesos, de animales salvajes y hasta fantasmas. Era por lo mucho que intimidaba, hacía alterar mis nervios, y debía ser honesta conmigo misma le temía desde niña.
Por más adoración hacia la naturaleza, los animales y sobre todo el viento, me sentía ligada al aire de una forma indescriptible. Pero la oscuridad alrededor del pueblo era el causante de mis constantes escalofríos.
—Ya dejamos atrás la escuela.
Comentó Manuela, tenía la respiración agitada, con ese brillo de alegría en sus ojos, mi respiración comenzó a cambiar.
—No debemos quedarnos aquí —comenté mientras la piel cambiaba de estado, ahora la tenía erizada—. ¡Corre! —grité.
Echamos a galopar de nuevo sobre los caballos, Manuela siempre acataba mis sugerencias, y más cuando eran mis instintos los emergentes de la alerta. No sé bien qué pasó, de un momento a otro ella desapareció, iba adelantada, pero era imposible que se hubiese esfumado, confío en que haya podido retomar el camino.
En ese instante, sentí que alguien respiraba a mis espaldas, el temor invadió desde mis entrañas, se fue trasformando en un miedo profundo, imaginé un gran demonio tratando de alcanzarme, recé para que mi caballo lograra sacarme del bosque.
Miré por encima del hombro, quería ver quién me seguía. Porque era seguro que algo me perseguía. Pero solo vi el bosque… luego se fue tornando oscuro, como si una nube negra se hubiese apoderado de lugar y a su vez se materializó en una figura humana. Una risa macabra surgió de alguna parte —«muy pronto»—. Susurró una voz maquiavélica. Cuando logré salir de esa oscuridad, ante mí había un carruaje con dos grandes caballos, uno blanco y otro gris.
Vi tres personas en el interior, una de ellas, el más joven, observaba en dirección al bosque, el caballo iba desbocado, no tuve tiempo de tirar de la rienda y ocasioné un impacto con los animales detenidos. Muy seguro observaban lo que había visto.
Ante el fuerte choque salí volando por encima del carruaje, pensé en el fuerte golpe que me daría con los árboles al otro lado del sendero. Cerré los ojos para recibir lo inevitable, sin embargo, no llegó.
Me sujetaron la mano, el joven que miraba salió del carruaje, alcanzó a detenerme en el aire, dejándome en el suelo. Todo fue tan rápido, y provocó un leve mareo al soltarme, no conté con equilibrio y caí. De todos modos, gracias a ese caballero me había salvado, de lo contrario otro escenario sería mi situación.
Nada más tuve un leve maltrato en las manos al ponerlas en el suelo para estabilizarme de la vuelta realizada. Permanecí varios segundos recuperando el aliento y los nervios. Respiré profundo antes de ponerme en pie. Él esperaba ante mí, extendió su mano, con agrado le ofrecí la mía, después de todo, era mi salvador.
Al mirarlo quedé embelesada, ese joven tenía el rostro más hermoso que nunca antes había visto, era muy alto, de cabello castaño claro, sus ojos eran de un bello verde claro, parecía un ángel. Me miró con tal ternura, esa mirada era bella como si por milenios la habría esperado, caí cautivada antes esos ojos atrapantes.
—Se encuentra usted bien, ¿milady?
Su voz ocasionó un trastorno respiratorio desde lo más profundo del pecho, por eso demoré al contestar.
—Eso creo. —respondí bajando la mirada. ¡Me avergoncé! — Muchas gracias, milord.
—Es una gran satisfacción constatar que se encuentra bien.
Su amabilidad se ensombreció un poco, no era correcto que una señorita este sin chaperona, doncella o una carabina, menos montando a caballo como lo suelen hacerlo los caballeros.
/0/9612/coverorgin.jpg?v=2c8f3a60ef86835db1d74e3499921763&imageMogr2/format/webp)
/0/11187/coverorgin.jpg?v=8fab47d2f9dfb6fedcf81fc43426552e&imageMogr2/format/webp)
/0/3797/coverorgin.jpg?v=630b52611a57e5ceef1fac72f373df75&imageMogr2/format/webp)
/0/10389/coverorgin.jpg?v=4c23cd1758d2c6ca2249db1a4dd213cc&imageMogr2/format/webp)
/0/14460/coverorgin.jpg?v=e2ace6d90358b44b4f0b8f2d1f4871ce&imageMogr2/format/webp)
/0/12991/coverorgin.jpg?v=f8a18c5fa3fb8b3e1e64167da6bae4d7&imageMogr2/format/webp)
/0/9561/coverorgin.jpg?v=c5fc8403955b09d82d6d0b0715a99d97&imageMogr2/format/webp)
/0/4923/coverorgin.jpg?v=aced576fe57b3ad755e4fbaaa8f90dc2&imageMogr2/format/webp)
/0/4924/coverorgin.jpg?v=e08ae67f96f30dd0acc5e6d3bc63f067&imageMogr2/format/webp)
/0/11580/coverorgin.jpg?v=5e30dc39c29751000d3e34c8a88c6a26&imageMogr2/format/webp)
/0/10961/coverorgin.jpg?v=30c9c94a4a9d4a63b9b6fd679939b1fd&imageMogr2/format/webp)
/0/5139/coverorgin.jpg?v=defc3f3480544f896cefea44d12e767a&imageMogr2/format/webp)
/0/5443/coverorgin.jpg?v=32b5a85f7c8e3aff432b0bce1823ffa0&imageMogr2/format/webp)
/0/152/coverorgin.jpg?v=4e50e687df4a5afd5929f75b4cb54789&imageMogr2/format/webp)
/0/5402/coverorgin.jpg?v=20250116163411&imageMogr2/format/webp)
/0/5559/coverorgin.jpg?v=14bfb88f08176a959e8dcc04cecd5f48&imageMogr2/format/webp)
/0/19210/coverorgin.jpg?v=34a42b01b8566ef454c537922810746b&imageMogr2/format/webp)
/0/22032/coverorgin.jpg?v=50e972031f91ce1522ca765602250412&imageMogr2/format/webp)