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— ¡Esa mujer es un peligro!—gritaba aquel hombre enfurecido, mientras se frotaba la cabeza, donde se le comenzaba a formar una protuberancia— ¡Exijo que la pongan tras las rejas! — le ordenó al policía que trataba de mediar en la pelea.
— ¡Tras las rejas deberías estar tú, basura! — le espetó la mujer en cuestión— ¡No mereces ni el aire que respiras! — la chica trató de zafarse de quienes la detenían, para que no continuara agrediendo al hombre y a quien le corría un hilillo de sangre desde la frente— ¡Suéltenme ya verás cómo te doy lo que te mereces!
— Señorita, por favor, guarde la compostura, no es necesario que sea tan violenta.
— Es que aún no le he hecho nada — dijo ella mirando con rabia al hombre— ¡Suélteme para terminar lo que empecé! — volvió a batirse para quitarse las manos de los dos fornidos hombres que la sostenían. — ¿Por qué no te pones con uno de tu tamaño? ¡Lánzame la piedra a mí, que me puedo defender! ¡Y después llaman animales a los perros! Cuando hay algunos que caminan en dos pies y usan ropa …¡que deberían estar en jaulas! — le espetó gritándole a la cara
— Explíquenme lo ocurrido —pidió el policía parado entre los dos que se peleaban— ¿Por qué agredió usted al señor?
— ¿Señor? — exclamó enfurecida aquella chica con los ojos brillantes— ¡Grande le queda esa palabra a esa basura!
— ¿Qué ocurrió? — dijo el oficial ya perdiendo la paciencia.
— ¡Que esa demonia me rompió la cabeza con una piedra!
— ¿Es cierto eso, señorita?
— ¡Claro que sí! ¡Se lo merecía!
— ¿Por qué dice eso?
— Ese ser despreciable vió a ese animalito cruzando la calle— señaló un perro que otra persona sostenía y que se encontraba muy lastimado— y le lanzó una piedra porque supongo que le pareció gracioso hacerlo, cuando el perrito corrió asustado por el golpe, el muy asqueroso le dió un puntapié y le rompió la patita — en la medida que hablaba la furia iba regresando al rostro de la chica y comenzó a forcejear de nuevo intentando lanzarse sobre él— ¡Déjenme que le rompa la cara!— el cabello rizado y rojo de la joven se batía sobre ella mientras forcejeaba y sus ojos verdes centelleaban como esmeraldas.
— ¿Es verdad eso, señor?
— Es solo un perro callejero, no es para tanto, ¡lo que pasa es que esa mujer está loca!
— ¡Prefiero ser loca que una basura como tú, criminal! ¿Crees que porque sea un animal de la calle tienes derecho a maltratarlo? ¿A que no te gustó cuando te hice lo mismo, verdad?
— ¡Eres una demente! Oficial, me rompió la cabeza con una piedra y luego me pateó la pierna.
— Esto no tiene sentido — dijo el oficial ya molesto por la discusión — Señor, si lo desea, puede levantar cargos contra la señorita por agresión y usted, señorita, no puede andar por la calle golpeando a las personas,
— Ah, pero él sí puede andar golpeando a los animales y nadie le dice nada, ¡porque el animalito no puede levantar cargos! Denúnciame sucio, para que veas lo que te va a pasar.
— Oficial, me está amenazando delante de usted, ¡está loca!
— Ya basta, señorita, comprendo que esté molesta por lo del perrito pero basta. Por la falta que cometió el señor voy a dejar esto así pero deje las amenazas o tendré que llevármela a la delegación. Y a usted — se volvió a mirar al hombre — Espero que esto le sirva para aprender que no es correcto hacer lo que hizo, el maltrato animal también es un delito — Ahora váyase de aquí inmediatamente, por favor,
— ¡Si, vete basura! — le gritó la mujer — ¡Corre como el cobarde que eres! — espetó mientras el hombre se alejaba deprisa.
— ¡Cierre la boca! ¿Quiere que la detenga? — le advirtió el policía a la chica.
El hombre siguió su camino, sobando su cabeza y cojeando.
Los hombres que sostenían a la mujer, soltaron sus brazos y ella se frotó rápidamente donde le mallugaron la piel, tratando de inmovilizarla. Luego, se dirigió al hombre que sostenía al cachorro y lo tomó en sus brazos cuidadosamente.
— Pobrecito bebé, ven conmigo pequeño. Vamos a curarte de lo que te hizo esa rata— se volvió a mirar al agente— Gracias oficial, el perrito y yo le agradecemos mucho — la gente que se había aglomerado comenzó a disgregarse y la mujer se fue con el animalito en sus brazos.
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