/0/21964/coverorgin.jpg?v=f410f315026456fcdf90ca0d37f245c1&imageMogr2/format/webp)
El Gran Salón del Fuerte Lunar no estaba diseñado para la comodidad; estaba construido para la intimidación. Todo era mármol negro y pilares de obsidiana, coronado por un techo abovedado tan alto que parecía imitar la propia bóveda celeste. La luz de la luna llena, que se colaba por los ventanales góticos, caía sobre el estrado central, donde el poder se concentraba en una sola figura: Kael Blackwood, el Alfa Supremo.
Lyra se encogió en el borde de la inmensa multitud, sintiéndose tan insignificante como el polvo entre las baldosas. No era nadie. Una loba omega sin una posición real, hija de la cocinera del fuerte, y solo estaba allí porque se requería la presencia de cada miembro registrado de la Manada Suprema para el anuncio del futuro Consejo de Guerra. El aire era pesado, cargado con el olor a pino, ozono de tormenta y, lo más importante, el aroma dominante e inconfundible del poder. El aroma del Alfa Kael.
Había pasado la última hora evitando siquiera mirarlo. No por miedo, o no solo por eso. La sola presencia de Kael era un ancla que tiraba de ella, una fuerza gravitatoria inexplicable que la hacía temblar. Era un hombre de leyenda; el líder más joven y brutal que el continente había conocido. Sus ojos eran una tormenta gris, su cabello oscuro caía sobre un cuello marcado por cicatrices de batalla, y su aura era tan densa que los otros Alfas, guerreros curtidos, se inclinaban ligeramente a su paso.
-Con la inminente amenaza de la Legión del Norte- la voz de Kael era un trueno grave que silenciaba la sala-, el Consejo ha determinado que cualquier distracción, cualquier debilidad en la estructura de mando, será purgada sin piedad. Esto incluye a aquellos que no pueden o no quieren contribuir a la fuerza de nuestra Manada.
Lyra tragó saliva. La ansiedad no era por la amenaza del Norte, sino por la posibilidad de ser reasignada o, peor aún, expulsada. Sin su manada, no era nada.
En ese momento, un murmullo incómodo recorrió las filas delanteras. Un joven beta, nervioso por la presión, tropezó con una mesa auxiliar, haciendo que un cáliz de plata se deslizara y cayera con un estrépito metálico.
Todo el salón contuvo el aliento. Romper el silencio durante un discurso del Alfa Supremo era un error imperdonable.
Los ojos de Kael se movieron. No con una prisa, sino con la lentitud letal de un depredador que identifica a su presa. Su mirada de tormenta se deslizó sobre las cabezas, buscando al culpable del ruido.
Y entonces, su mirada cayó sobre Lyra.
No fue buscándola. Fue puramente accidental. Ella estaba a unos veinte metros, junto a un pilar. Sus nervios estaban al límite, y por una fracción de segundo, se irguió para ver la reacción de Kael.
El impacto no fue una flecha. Fue un meteoro.
Fue como si el mundo se hubiera dividido en un millón de fragmentos y luego se hubiera reensamblado en un instante, teniendo a Lyra y Kael como su único centro.
El corazón de Lyra no solo latía; rugía. El aire que respiraba se volvió de repente el perfume más embriagador del universo: almizcle, cuero, y el olor limpio y cortante de la nieve fresca. Un calor dorado, abrasador y dulce, se encendió en su pecho, irradiando a cada célula de su cuerpo, sanando cicatrices invisibles, llenando un vacío que ella ni siquiera sabía que existía. Era la sensación de hogar, de destino, de completitud.
Ella no escuchó a nadie. No vio el salón. Solo existía Kael.
Su expresión se transformó. La frialdad letal se hizo añicos, reemplazada por un asombro crudo. Los bordes de su aura se ondularon violentamente. Él era el ancla y ella era su marea. Él también lo sentía. El lazo ineludible, la prueba de la Diosa Lunar.
Él era su compañero destinado. Y ella era su Luna.
Lyra sintió lágrimas de éxtasis irracional picarle en los ojos. Después de una vida de invisibilidad, era la elegida del hombre más poderoso del mundo. Una risa nerviosa y febril burbujeó en sus labios, casi una súplica.
Pero el momento de asombro de Kael duró menos que un latido.
El Alfa Supremo no era un adolescente enamorado. Era un estratega implacable. Su mirada barrió a Lyra, su cuerpo pequeño y tembloroso, su ropa sencilla, su falta de estatus, y lo comparó con la inmensa carga que pesaba sobre sus hombros: el imperio, la guerra, el legado de la sangre.
Una loba omega. Una debilidad. Una vergüenza pública.
El asombro se congeló en un disgusto helado y calculador. Sus ojos grises se volvieron de obsidiana. La calidez que había inundado el pecho de Lyra se cortó tan bruscamente que sintió náuseas.
Kael dio un paso adelante en el estrado. El eco de su bota resonó en el silencio absoluto de la sala. Sus labios se curvaron con una crueldad que no había tenido que fingir nunca.
-Permítanme concluir mi anuncio -dijo Kael, su voz ahora baja y peligrosamente tranquila, pero cada palabra atravesó la distancia como esquirlas de hielo. Su mirada regresó a Lyra, atrapándola.
Él no estaba mirando a su compañera. Estaba mirando a un insecto.
/0/21224/coverorgin.jpg?v=8a2fc24ba7dfc20b26cc7196aceeac80&imageMogr2/format/webp)
/0/23116/coverorgin.jpg?v=dcc64888bbe9d33bdcbca17b3dfb52f5&imageMogr2/format/webp)
/0/18909/coverorgin.jpg?v=92c21a9388df52755bb89126e0057a09&imageMogr2/format/webp)
/0/18781/coverorgin.jpg?v=b30c0e17f2cf5afb4b8b01be26a5dceb&imageMogr2/format/webp)
/0/20698/coverorgin.jpg?v=573dad0d6777de66f9080326f3236774&imageMogr2/format/webp)
/0/22517/coverorgin.jpg?v=992ad9b972170147e6fad88b85776e25&imageMogr2/format/webp)
/0/16239/coverorgin.jpg?v=d045db3cdf412b18eeb5e7e983fe601e&imageMogr2/format/webp)
/0/20934/coverorgin.jpg?v=aa40c29e8b6bf791222acaaccc0dbf2f&imageMogr2/format/webp)
/0/13527/coverorgin.jpg?v=ea4ceaa3a8a1f034e5ce562e8d327b60&imageMogr2/format/webp)
/0/21117/coverorgin.jpg?v=3adf55d95ce526537f22ea6ade58cdd7&imageMogr2/format/webp)
/0/15565/coverorgin.jpg?v=20250226153435&imageMogr2/format/webp)
/0/5289/coverorgin.jpg?v=90f861cbf8645a12de9cbb971116bd2a&imageMogr2/format/webp)
/0/22086/coverorgin.jpg?v=d63dd9b8aa4cc44c2f32786bf77c9e90&imageMogr2/format/webp)
/0/6202/coverorgin.jpg?v=6eb450a6e2756bde83c1e3749fa534e4&imageMogr2/format/webp)
/0/10508/coverorgin.jpg?v=f7c927ca1f5f9a597b0672603a71d767&imageMogr2/format/webp)
/0/15201/coverorgin.jpg?v=fd4ee332db174c4adf2f9cb4df96a2dc&imageMogr2/format/webp)
/0/15465/coverorgin.jpg?v=e07f203525618a6f8d7e40b58e3f2b5b&imageMogr2/format/webp)
/0/15903/coverorgin.jpg?v=6f839ece44a064c48a96097808d6191a&imageMogr2/format/webp)
/0/13381/coverorgin.jpg?v=b9f1abd8b56210f22a99fb2cccfd6f4c&imageMogr2/format/webp)