/0/21150/coverorgin.jpg?v=2aa4ebd5fc865f15ce3a084f8cfd9589&imageMogr2/format/webp)
Veo las gotas de agua caer por la ventanilla del automóvil, y como su paso por ella dejan marcas, como las que yo llevo en el alma. Respiro pesadamente, porque sé que lo arruiné, pero también sé que hice lo correcto, ¿estaré volviéndome loca? Creería que sí, lo amaba, lo amo, aunque no deba, porque más que el amor que siento por él pesa el miedo, me enamore de un monstruo, y no sé cómo no lo vi antes.
— Chloe ¿estas bien? No has dicho ni media palabra desde que salimos del aeropuerto. — John despega un segundo la vista de la carretera y le sonrió con los labios cerrados, antes que regrese su atención a la carretera que está demasiado mojada para mi gusto.
— Lo estoy, lo estaré… creo. — Ahora es él quien me sonríe.
— Hiciste lo correcto, lo sabes ¿verdad?
— Lo sé, sé muy bien que no podría con mi conciencia si hubiera guardado silencio, pero eso no evita que duela.
— Asher Reggio es una de las peores personas que puede existir, aun no sé cómo te enamoraste de él.
— Siempre fue diferente conmigo, siempre se mostró como un caballero, amable, dulce, atento…
— Hasta que casi te mata a golpes. — Aprieto mis manos en la tela de mi suéter, John tiene razón, Asher casi me mata, aun mi cara esta adornada por cardenales, por lo menos la hinchazón desapareció, vuelvo a suspirar, ¿Cómo puede enamorarme de él?
— ¿Fue eso lo que te llevo a denunciarlo? ¿Su maltrato?
— No, Asher nunca me golpeo, ni siquiera me levanto la voz ni una sola vez en cinco años de matrimonio. — recuerdo con melancolía, si melancolía a lo que tenía, pero ¿realmente lo tenía o todo fue un vil engaño?
— ¿Me dirás que sucedió?
— No me lo creerías. — claro que no, ni yo puedo creerlo y eso que lo vi, rayos, lo vi y no me lo creo.
— Inténtalo, cuando se realice el juicio pedirán tu declaración.
— Puedo negarme al ser su esposa, además ya les di todo lo que necesitaban para que lo atrapen, solo me preocupa que aún no mede el divorció y que la justicia no haga nada, pero más aún me inquietan mis padres.
— No debes preocuparte, ellos también están bajo protección a testigos, los cuidaran como yo lo hare contigo.
— ¿Cuánto tiempo te quedaras John? ¿Una semana? ¿Un mes? ¿Un año? — pregunto con más rudeza de la necesaria, no quiero sonar mal agradecida, pero sé que quedare sola, estaré sola y no puedo… no quiero.
— Me quedare el tiempo que haga falta, además no es como que nunca regrese, puedes llamarme cuando lo necesites.
— John, por favor, te recuerdo que el vuelo que tomamos fue de cuatro horas y llevamos tres horas en carretera, creo que me llevas al fin del mundo, jamás llegarías a tempo si Asher viene por mí. — le hago ver lo lógico y lo lógico es que nadie podría ayudarme si Asher viniera por mí.
— Él no vendrá, es imposible que de contigo, nadie sabe dónde estarás, solo yo, no debes temer.
— De acuerdo te creo y te tomo la palabra que si en un futuro si llegara a necesitarte tu vendrás.
— Sin dudarlo.
Esa fue la última palabra que dijo John, el detective encargado de protegerme, sabía que mentía, tenía en claro que me estaba llevando a algún pueblo apartado del mundo, un agujero donde nadie pueda dar conmigo, y por supuesto que él no dejaría su vida en la ciudad por más tiempo para cuidarme, después de todo hace un mes que está cuidando de mí, un mes… y eso me lleva a lo que me tiene los nervios de punta, mi periodo, no he tenido mi periodo, llevo de retraso dos días, no es mucho lo sé, pero mi regla es tan puntual que incluso se la hora y minuto en la que irrumpe en mi vida, no puedo estar embarazada, no ahora, no de él, Asher… mis ojos pesan, ver el verde del bosque pasar frente a mi ventana, las gotas de lluvia deslizarse por el cristal, y la calefacción del vehículo, poco a poco me sumen en un sueño pesado, me sumerge en un sueño o mejor dicho una pesadilla, porque ellos están allí.
— Ayúdanos, por favor, no somos malos, no hemos hecho nada. — la mujer de piel pálida y ojos rojos se ve desesperada, y es cuando veo como su espalda está cortada, sangrando, mientras ella está atada con cadenas que parecieran ser de plata.
— ¡Dios mío! ¿Qué es esto? — digo sin terminar de creer lo que mis ojos ven.
— Esto es un centro de tortura, es el lugar donde los cazadores nos hacen sufrir antes de matarnos. — el hombre de piel morena me observa desde su altura, también está atado, sus ojos de color dorado me maravillan por un segundo.
— Por favor, señora, esto duele. — y es en ese momento es donde mi alma abandona mi cuerpo, un niño, un pequeño de cabello blanco esta tan golpeado que apenas y puede abrir los ojos.
— No sé qué sucede, pero traeré ayuda, le diré a Asher y... — un rugido salió de los labios del hombre moreno, y retrocedo con miedo, no es humano, ninguno lo es, lo puedo saber por sus ojos, sus músculos y porque están vivos a pesar de todas las marcas en su cuerpo.
— Asher Reggio es el responsable de todo esto. — mi corazón se detiene, casi no puedo respirar, pero lo sabía, sabía que era así, esta finca pertenece a mi esposo.
— Los sacare de aquí. — dije recuperándome, pero sobre todo tratando de no pensar, no pensar en lo que mi esposo era capaz de hacer.
— Solo saca al niño, déjalo ir, si Asher descubre que nos ayudaste te matara.
— No, no lo hará. — y juro que estaba convencida de ese hecho, solo el tiempo me haría ver cuan equivocada estaba.
— ¿Cómo estas tan segura? — indago la mujer.
— Soy su esposa. — el asombro cruzo el rostro de los tres, no sé si dejaron que los ayudara porque sabían que Asher me mataría, o porque creyeron que no lo haría.
/0/10431/coverorgin.jpg?v=7e9a91f35451b0cc08c5a98b18e2bb68&imageMogr2/format/webp)
/0/3185/coverorgin.jpg?v=9655e1f4dd901627f58b1a4320e31514&imageMogr2/format/webp)
/0/15290/coverorgin.jpg?v=7fb54a6d357aa709350e0ed792ee1651&imageMogr2/format/webp)
/0/15606/coverorgin.jpg?v=72dab629f520519eb364aa0c50d5fc00&imageMogr2/format/webp)
/0/15810/coverorgin.jpg?v=09dfa7255a0057b6b00c6908dfb08169&imageMogr2/format/webp)
/0/19388/coverorgin.jpg?v=7223271e223e78c063b211c5bf824fb8&imageMogr2/format/webp)
/0/19365/coverorgin.jpg?v=740dbdae7dc5e482a495e92e0f4670df&imageMogr2/format/webp)
/0/6351/coverorgin.jpg?v=e6a7bc1c5183fc5618a69fb934f5c10c&imageMogr2/format/webp)
/0/15089/coverorgin.jpg?v=523a3e5d2ee2a8421eabe0ecc53067c9&imageMogr2/format/webp)
/0/4313/coverorgin.jpg?v=34bded5a5f13ff3e3d962c18c301bf63&imageMogr2/format/webp)
/0/10403/coverorgin.jpg?v=6c8253ccae7e7157b02d07f7661da842&imageMogr2/format/webp)
/0/4809/coverorgin.jpg?v=885a5219f45360bd1e027dea84f4b2a0&imageMogr2/format/webp)
/0/5707/coverorgin.jpg?v=85e86540f61684e9adb7242ce04bf3a0&imageMogr2/format/webp)
/0/11150/coverorgin.jpg?v=e678d04b0c92330ed42eb4dadadc4033&imageMogr2/format/webp)
/0/16934/coverorgin.jpg?v=d2b2c1fa4579f0f9fcf8c37524c356f1&imageMogr2/format/webp)
/0/15196/coverorgin.jpg?v=944df76185543b007b2863724072232c&imageMogr2/format/webp)
/0/479/coverorgin.jpg?v=ab97128572fde6e1c3aca5abf6c658bd&imageMogr2/format/webp)
/0/6202/coverorgin.jpg?v=6eb450a6e2756bde83c1e3749fa534e4&imageMogr2/format/webp)
/0/3104/coverorgin.jpg?v=853f0784f5616ab5e25657ff680fa6ed&imageMogr2/format/webp)
/0/10508/coverorgin.jpg?v=f7c927ca1f5f9a597b0672603a71d767&imageMogr2/format/webp)