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SOLO UN LATIDO MÁS

Capítulo 3 Comienzo

Palabras:904    |    Actualizado en: 21/07/2023

en

ien

con delicadeza y medio me inclino para soplar la vela y pedir mi deseo. "Deseo", sonrío cu

toda mi familia se reúne para celebrar que p

in juzgarme o rechazarme, y trato de responderle a todos, pero son demasiados cada día. Me siento en el sofá de la sala cuando la respiración empieza a fallarme nuevamente, busco mi maletín de oxígeno, pero no está donde lo

o rápido- ahora son muchas voces que se escuchan y no logro entender nin

ro los ojos por el impacto de un nuevo choque de electricidad, veo una sala blanca y una luz que me fastidia la vista, cierro y abro los ojos varias veces seguidas notando a los muchos médicos que tengo encima. Volteo a mi derecha y

n autoinmune caracterizado por la presencia simultánea o secuencial de anemia hemolítica, trombocit

e para nada contagioso, pero que tampoco tiene cura, los idiotas de mis glóbulos rojos se atacan a sí mismos antes de madura

son mis valores más hiperactiva estoy, pero desde hace un par de meses me coloca

vierte el cansancio que tienes acumulado. Despierto no sé cuántas horas, días, o meses después, creo que solo exagero. Volteo a todos lados y veo a mi madre dormida en el sofá y las luces apagadas, lo q

se va a concentrar en buscar lo bello de quien ama. Pero si hablamos de "amor platónico", po

ser humano que, partiendo de su propia insuficiencia

se ilumina de felicidad, pero el amor también está en esos momentos grises donde el cielo amenaza con una tormenta y las lágrimas inunda la cara de esa persona especial, el amor es vida, poema, risas y corazón. El am

s pies izquierdos ambos, tengo una cabeza sobre mis hombros y tengo una mente q

yen el fondo deseo tener ese amor que tanto d

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SOLO UN LATIDO MÁS
SOLO UN LATIDO MÁS
“Atenea Grey, medidas perfectas, rostro de porcelana, ojos misteriosos, hermosa cabellera roja y las muchas pecas que adornan su cara. Va por la vida con una increíble sonrisa gritándole al mundo, que no le importa su baja estatura, porque es una chica segura de si misma, pero, nadie nota que siempre lleva consigo el mismo maletín, ganando horas extras cada día. Eros Morón, alto, delgado, ojos verdes casi transparentes, aura misteriosa, chaqueta de cuero negro, que le grita al mundo lo mal chico que es, lleva consigo una cruz que nadie nota, porque la oculta muy bien bajo su piel, adicto a las sustancias ilegales, pero con un gusto raro por los latidos del corazón. Ambos portan nombres de Dioses y esa bonita casualidad los unirá. Él, se burla de su tamaño por ser unos centímetros más alto que ella. Ella, se volverá adicta a sus caricias bajo el viejo árbol del instituto. ─Solo un latido más, es todo lo que pido. ¡Advertencia! Esta historia es de mi propiedad, se prohíben copias y adaptaciones.”