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La belleza tiene su precio

Capítulo 2 Entre la espada y la pared

Palabras:1527    |    Actualizado en: 10/02/2024

Go

dió uno de los departamentos de dos ambientes

rminamos haciendo otro acuerdo, le pagó con la mitad

nuestra oficina, la otra

so los departamen

valor que él había puesto inicialmente, era conveniente para Gabriel y también lo er

inero que invertí, estaba más o menos

cio redondo

aba terminar el edificio y había que abona

do los vestidos de novias y de 15 años, era necesario, yo aportaba gran parte de mi sueldo y mi herm

rminamos e inaugu

pidamente todos

ficio para que sea

quiler de 8 departamentos de los más chicos y ya después, al estar

a costa atlántida, pero está vez fue una casa, basta

ra vez coincidimos con mi hermano o con mi pr

artamento de soltero, muchas veces hacíamos reuniones con mis

idea que ese edifi

ue tenemos, pero tampoco l

do, aunque a esta altura

raba su

to nivel económico, por

stan tanto en un vestido que va

casa todo

mi m

sino dos o tres veces y 15 años sí

que gracias a eso y al trabajo de mi padr

s que eso e

os regalaron un auto, eso no podría habe

dos socios más en la inmobiliaria y las

s, siempre le

adquirió, los maneja desde nue

un poco más grande, porque de chicos, el que parecía su sombra, era mi hermano y yo

ante celosa d

oblemas, mientras no lo vea dema

r algún trabajo en casa, se entera y me llama a

r algunas compras y ya casi no

n ocasiones especiales,

de mi novia, estoy bastan

do a mi prima, como lo

ue la relación con Marta es tirante, si digo abi

uy intuitiva, debe conocerla m

es dif

o se encuentran para

hablan casi todos lo

alagando a Luz y eso le

entre la esp

lo mejor es la prima de alguien, cuando Luz le comentó que conocía a una maquilladora que era espectacular en su trabajo y que podría

e más que nombrar a esa

nombra mil veces, ni

n cómodo, son distantes y a la vez, mi suegra

pero a veces no puedo ni me quiero domi

os almorzamos

no esas horas q

con mi novia y termin

l barrio, de otros trabajos, del club donde solíamos practicar al

algún grupo a comer unas pizzas, un a

en sexualmente y supongo que en

sa y escucho a mi madr

a, no podés comparar un culo de una chica de 20 años con el de u

i prima, yo pegué un gr

ndo de mí y

nmediata, le mandó saludo

ecía a mí, en realidad

mente s

cal que tiene, en donde confecciona y vende vestidos de a

s las cuenta con los dedos de una mano...yo

nte que la q

un montón de g

, se queja porque dice

s están

que no sé por qué me c

spertarme todos

emos esos escapes, me

o esa l

mi departamento, esperándo

ía la con

eo un rato y si no quiero ve

iempo voy a po

ías con ella, por

s en 15

tras yo me ace

dres, mi papá estaba mirando un par

e hablar por teléfono cuando cocina, y siempre le p

imonio, se llevan bien

añana, voy hasta la empresa en

s como mínimo, y los días que no voy a la empresa, estoy todo el día en la o

imiento contamos c

na, el trabajo que tenemos es bastante y nos s

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La belleza tiene su precio
La belleza tiene su precio
“Gonzalo es infiel por naturaleza y con su grupo de amigos se dan ánimo para que ninguno deje de lado esa actitud, esquivando las responsabilidades y sin importar cuanto herían a los demás, ellos salían a divertirse conquistando mujeres a pesar de estar en pareja. El nivel económico, el atractivo que tenía y el descaro con que se manejaba Gonzalo, le permitía hacer lo que le viniera en gana. Hasta que cierta noche conoció a Debora, una bellísima y joven mujer que no cayó ante sus pies y hasta parecía gozar negándose a estar con él... Ella sabía perfectamente quién era Gonzalo y cómo vivían él y sus amigos.”