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Una cita a ciegas para el CEO

Capítulo 2 Está bien, haré lo que me pides

Palabras:1342    |    Actualizado en: 07/03/2024

os des

a, Ka

enses de protección fronteriza. Tras contar su historia a las autoridades, tanto ella co

usticia iban más allá de ser u

. Sus nombres fueron cambiados a Evangelina y Mathew. Desde entonces, comenzar

rada por Gael, pero la condición de su hijo y el escaso dinero que cobr

era su costumbre-. Te apunté a una entrevista de trabajo. Así que haz una

a mueca de incredu

beza y continuó preparando la cena-. No me puedo permitir un v

brazos en jarra y l

s cambiará la vida. Y ya me conoces, no hago las cosas a medi

demás, Manhattan, no, no, demasiada gente. Mucho

eptó un no po

pués de un vuelo que se le hizo eterno y con un sobre en la mano

lo primero que encontró fue a una mujer llo

no fue lo más horrible del día. La falda que llevaba se alzó en l

o no podía ser peor. Escuchó la risa de las

as de mi abuela -se carcajeó una de ellas y Eve

era, no podía huir. Entró a la s

elegantes, muy maquillada

ida que había llevado, lo que menos

de los asientos y esperó, pero una voz muy

a en su lugar. No crean que mostrar sus

ensó y supo que no

una de las fortunas má

ba su suerte, porque pertenecer a su familia era como encontrarse en la guil

ra una maldición que afectaba en su mayoría a los varones de la familia.

a que pudiera escoger esposa. Él vivía su vida sin pensar en la maldición q

n lado a otro, me estás ma

idad quisiera asesinarte. Esto no va a funcionar, siempre m

recerró los

e tengo razón. Mira, parece que ya todas llegaron -dijo señalando a la pantalla donde sa

r al suelo, la vio levantarse, avergonzada y aga

a en su lugar. No crean que mostrar sus

allí se encontraban eran

sencilla, anodina

atrimonio destinado a engendrar hijos lo más pronto po

en, no continuaré con esto,

s hacer la entrevista. ¿Cuántos años llevamos trabajando

esposa y pronto. Ya tengo treinta y cinco

los cuarenta años con vida -pronunció Ha

a mujer que había lle

se cayó, quiero

on obe

abotonada hasta el cuello. Acompañaba la horrenda prenda con una falda que le llegaba mu

pero ahora comprendo por qué no adjuntaron su fo

tinuó m

s sobre su regazo y

erca a lo que busco

eras enamorarte, pero recuerda que en nuestra familia son muy t

er es justo lo que busco, poco llamativa, sencilla

a. -Harrison suspiró-. Cuando supe de dónde venía sentí que era una señal del destino, Rob. Tiene

iempo vale oro y quiero acabar con esto cuanto antes. Les harás las pregu

observó si

migo. Además, el guapo eres tú.

tó el cuello para aliviar el dolor que t

ada por casarse. No quiero cuentos de amor, quiero una mujer par

haré lo qu

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Una cita a ciegas para el CEO
Una cita a ciegas para el CEO
“Rob Ellison es considerado uno de los hombres más poderosos del país. Su vida sería un sueño, pero una terrible maldición pesa sobre el apellido familiar. Desesperado por encontrar una esposa que le dé herederos y que no tenga miedo de su maldición, accede a viajar a un pequeño pueblito de Kansas para tener una cita a ciegas con todas las mujeres del lugar. Evelyn dejó atrás todo su mundo el día en que aceptó la propuesta de matrimonio de Gael. Sin pensar en las consecuencias, dejó su país con la idea de vivir su amor soñado. Esos sueños se truncan cuando descubre que su nuevo marido esconde muchos secretos y termina en una relación de abusos y malos tratos. Para salvar su vida, una noche consigue escapar junto a su hijo y logra ser rescatada por la patrulla fronteriza. Tras lo ocurrido, con una nueva identidad y siendo resguardada por protección de testigos, Evelyn comienza una nueva vida en un pequeño pueblito de Kansas, donde la población masculina es casi inexistente y cree que nadie perturbará su paz. Una mujer que oculta su pasado para salvar su vida. Un hombre que no quiere enamorarse por miedo a la maldición que pesa sobre él. A ambos les persigue el mismo destino, pero ninguno será capaz de librarse de las garras del amor. ¿Podrán liberarse de sus propios fantasmas y volver a ser felices?”