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UNA CHICA CON MALA SUERTE

Capítulo 2 PRIMERO

Palabras:1187    |    Actualizado en: 10/03/2024

nclemente frío de esa tarde de invierno, ella seguía viendo ir

egresaba a su regazo y él le mostraba su blanca dentadura mientr

der sus manitas heladas entre el abrigo de ella y, después de solo un momento, él volvía a salir

s de su abrigo y atrapó su aliento tibio para después frotar sus manos

de donde estaba y comenzaba a dar unos pasos para lleg

y chilló un poco, haciendo reaccionar al pequeño

guntó el pequeño,

pregunta, a cambio, le

ica y el niño agachó la mirada y apretó

en susurro el pequeño,

bía encontrado un niño que lloraba desconsoladamente y, al enterarse de que él estaba completa

ateo y que su tío casi nunca estaba en casa, su abuelo siempre trabajaba y su abuel

no había desayunado de rabia, pero el frío era tan fuerte que fue capaz de apagar el fulgor del coraje que tenía; ademá

ca morena de treinta años ofreciéndol

nía lo que sea que le pudiera ofrecer esa cafeterí

suspirar, ese sitio se sentía fenomenal; además, el olor

uerte, una mejor que la perdida..., y, al menos, estaba lejos de su ciudad y de ese h

erlo. Pidieron una hamburguesa cada uno, él chocolate y ella un té, no era la mejor co

yor de edad entró al establecimiento reconocien

entes y ojos azules y vidriosos al pequeño que

pagó la cuenta y, después de eso, se dirigió a

uestrar a alguien, no precisaba dinero y no quería a un niño; ella no necesitaba más

aba a quienes lo requerían, y ese niño la había necesitad

anunció el pequeño al hombre que sostenía la manita

mento las molestias que le haya causado mí bis

ble, y la calidez le hací

pasar tiempo con él -aseguró la joven acari

con la cabeza mientras de nuevo sonreía-. Su acento me parece algo f

artes -mencionó la chica divertida-. Soy d

al norte del país? -preguntó el hom

suspiró y dio

n melancolía-, pero tal vez solo estaba huyendo, porque, aho

ncluyó el hombre y ella a

nsistió mucho en llevarla a casa y, pensando que era buena idea r

or un montón de desconocidas y heladas calles, llegaron

l, ¿tienes mucho aquí? -preguntó el

rando por la ventanilla a un anciano y un niño que, quizá por agradecimiento, parecían demasiado inte

e apropiadamente que cuidaras de mi nieto -explicó

ar-. Sería agotador montarme en un avión ahora mismo, pero no queda nada a qué quedarme... Y,

r recibido y se dirigió a su h

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UNA CHICA CON MALA SUERTE
UNA CHICA CON MALA SUERTE
“María Aragall tenía mala suerte, estaba segura de ello y, aunque en algún momento de su vida no lo creyó de esa manera, tarde se dio cuenta de que lo peor que le había pasado era haberse topado con ese chico guapo, agradable y millonario que sumaría a su vida una nueva historia con final triste y desesperanzador, ¿o no?”