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Querido señor Müller

Capítulo 2 Prólogo

Palabras:865    |    Actualizado en: 14/03/2021

ÓL

- Westfalia, 19 d

o seño

elular, computadoras ni ningún medio tecnológico pueda estar al tanto de adonde voy y como estoy vestida. Me intriga a montones, quisiera saber su paradero, señor Müller y visitarlo algún finde semana, claro si se

do color rosa, un poco corto a mi parecer, pero estabas divina" ¿En serio, señor Müller? ¿Q

beso donde s

te: Morga

tulo

ini

asistente hace siete años y cada día me esfuerzo por hacer mi trabajo de la mejor manera posible. Pero con mis treinta y nueve años recién cumplidos,

no tan bueno, pero con ayuda de mis padres puede mantener a mi hijo y pagar mis estudios. Actualmente soy su asistente, ganando un buen salario en el cual

e será neurocirujano, ofreciéndole día a d

Tener una aventura con un desconocido? Lo haría, pero no soy lo suficientemente valiente para ligarme a un hombre. Tengo casi cuarenta años ¿Cómo se liga en la act

, tomando cervezas y charlando, hoy por fin se festejaba mi cumpleaños ¿un

i disfrutar de nada. Deseaba relajarme sola en la bañera, o por prim

en. Se murmuraba que andaba en malos pasos, ya saben lo típico; venta de drogas, armas, peleas y carreras ilegales, pero nadie s

omar otro trago de whisky -estoy sola, ama

los míos, intentando mostrarme sinceridad en sus palabras -mira, yo me sentía igual que

sintiéndome ofendida y vieja -¿Qué car

vergüenza alguna, su fuerte abdomen bajo la camisa blanca transparente, que se ajustada a su cuerpo, detallando cada uno de sus musculos, pero lo que llamó más mi atención no fue su mu

labios. El licor empezaba a hacer efecto, mi cuerpo se eri

de cerca...pero, pero... ¿Qué haces

ró mi nariz, haciéndome volar y soñar con los ojos abiertos. No entendía que me sucedía, llevaba semanas, me

le re

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Querido señor Müller
Querido señor Müller
“Morgan, es una chica ruda que no ha tenido la vida fácil y cada centavo se lo ha ganado con esfuerzo, soportando día a día a su jefe explotador y alejada de las emociones extravagantes, hasta que conoce al señor Müller, un hombre que no solo logra calentar su cama, sino que la ha puesto en un peligro inminente. Llevándola en una montaña rusa de emociones y de orgasmos, haciéndola dudar en todo aquello que creyó bueno y sumergiéndola en un mundo de sombras. -Ángeles como tú no pueden volar al infierno conmigo -masculló.”