icon 0
icon Recargar
rightIcon
icon Historia
rightIcon
icon Salir
rightIcon
icon Instalar APP
rightIcon

La chica de mi vida

Capítulo 6 Yo soy quien manda en esta casa

Palabras:1822    |    Actualizado en: 07/03/2020

revolvió el pelo con un suspiro frus

pared, con la mente en blanco, y durante un par de lar

la puerta, pero todo seguía igual y esta seguía cerrada. El silencio era tan e

ue Terence le había dejado en la cocina, la culpa que sen

a le había dicho quién era realmente, era posib

había tomado mucho tiempo

entavo', pensó Carla, quien se sentía cada vez más p

entró Sean. Al guardar su llave, notó que su herm

vista pues sabía que era Sean, quie

go que decir que es realmente un tipo increíble. Jeremy me invitó a jugar al baloncesto después de la escuela y Terence vino a buscarme. ¡Fue increíble

levantó la cabeza y vio al hombre que acababa de

elto, T

su mano, y después agregó con voz emocionada y sin quitarle los ojos d

ición, Terence le dio unas palmaditas en el hombro a Sean y le respondió: "Claro. Tan pronto como me recuper

ebollas. La sopa está ca

da hubiera pasado, procedió a cocinar. Carla, por otro lado, no estaba tan serena como él, así que se levantó del sofá y se

cabeza y se dirigió hacia su

poyó contra la puerta intentando penetrar con la mirada la espalda del hombre, quien a

Y cómo descubriste a

y entonces se giró para mirar a la mujer que estaba detrás, y luego s

trofeos en su habitación cuando estaba

interna. Ella lo había echado de casa poco antes, pero ahí estaban, parados nuevamente bajo e

nero y no pienso romper esta promesa, así que decidí queda

i te molesto de alguna manera, lo siento", le explicó él

es de que le explicara las cosas, pero ahora le

bía puesto sobre la mesa, que consistía en cuatro platillos y también una sopa. Era una cena muy elegante, y debid

an le preguntó: "Terence, ¿dónde aprendiste a prepa

omida, la cual sabía mucho mejor que los simples

lía vivir con ella y aprendí algunas cosas mientras estuve allí, as

admitir, se sentía muy conmovida por la sopa caliente que había puesto enfrente, ya que era la primera v

dos por alguien más, pues sus familiares solo los veían como una carga y no pasaban mucho tiempo con ellos. Incluso si alguno

a, de repente sur

en esa pequeña casa que solo

habitación tranquila para poder concentrarse, y su cama era solo de 1.2 me

rse contigo en tu habitación", la aconsejó Sean, influenc

a bueno jugando al baloncesto, y por ello el chico estab

erminar sus palabras, se le arrojó al rostro

en blanco. Al verlo regresar a su habitación, ella se sentó en el sofá y volvió la mirada hacia Terence, qui

abía encontrado en un rincón de la casa, él le respond

ndo los labios: "De acuerdo, pero no se te permit

ías, aparte de las tareas domésticas. Además, no traigas a nadi

la cabeza, ya que todavía estaba ocupado arreglando la

la se sentía ofendida, por lo que se paró frente a él, le levantó la barbilla con la mano y le adv

aba el pan, por lo tanto, con toda seguridad n

Se quedó aturdido por un segundo, pero pronto dejó escapar una sonrisa amable de sus

rdió en su mirada cautivadora por un instante antes de que pudiera procesar lo que acababa de

urmuró ella mientras sacudía ligeramente los hombros tratando d

spués de ponerse el pijama en la habitación, la joven no tenía

y vio que él la esta

delgado, y los ojos del hombre se quedaron fijos en su c

intentar ocultar su mirada, que sin duda l

Obtenga su bonus en la App

Abrir
La chica de mi vida
La chica de mi vida
“"No va a funcionar entre nosotros, Terence". "No me importa, Carla. Te quiero a ti sólo a ti". Nunca sabrían lo que podría suceder si él no se topara con ella o si ella no hubiera decidido acogerlo esa noche. A partir de esa mágica noche, todo había cambiado. Todo parecía diferente de la noche a la mañana. Carla estaba lista para enfrentar lo desconocido en el momento en que decidió tomar la mano de Terence. Pese a los siete mil millones de personas en el mundo, ellos lograron encontrarse el uno al otro penetrando en sus respectivas vidas. Incluso cuando todos le decían que Terence se había ido, ella no podía creer ni una sola palabra, porque Terence era un hombre de palabra y él se lo había prometido para siempre. La gente solían decir que algún día conocerías a alguien al que estarías dispuesto a dedicarle tu vida. Carla sabía que eso era verdad, porque así era cómo amaba a Terence. La Chica de Mi Vida es una novela extraordinaria que te hará reír y llorar, donde descubrirás que, a veces, el amor no está lejos de cada uno de nosotros.”