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Lamento el daño

Capítulo 7 Momentos previos a la pelea

Palabras:1527    |    Actualizado en: 02/04/2025

éli

ción, quiero alejarle el miedo y que pueda gritar a los cuatro vientos su sentimiento. Porque sé que Ernesto me amaba. En la noche, cuando nos apare

uestros padres, debíamos de llegar a la pelea clandestina. Sea lo que sea, voy de zapatos bajitos. No sea y ocurra como en las película

nes

élic

ue había deseado desnudarme ante él, no era así como quería que sucedieran las cosas. Él sin c

«¿Es lo único en lo que pienso?» No tenía idea del tiempo transcurrido, solo nos mirábamo

a bañ

mos de

e lo normal. Me cubrí el rostro con las manos, para luego echarme a reír. ¿Quién dijo miedo? Esto no fue

.***.

ex

nica. Los dos vivimos en el mismo edificio, cada uno en su apartamento; desde muy joven he sido muy

eleas. Aquí solo teníamos el gimnasio y las oficinas de nuestro negocio ilícito. Nos gustaba mucho entrenar para ma

a personal; en fin, el lugar era nuestro espacio personal. Ya tenía la dirección

nes extremas. Una vez la lleves, mi hermana buscará el modo de seguir asistiendo. Ten presente eso,

la llevaría. Podría ser una escoria para algunas mujeres. Peor mi palabra era mi ley. -Fui en busca

apa. Bue

ampeón» -sonreí

irección, pero c

Cu

ra y ú

iero ver

as once de la no

est

da, fue por sus guantes y ropa de entrenamiento. Pocos minutos después estaba ante una de las bolsas de box

n los hombres. Esa era la única explicación viable, él temía salir del closet ante nosotros por miedo a ser juzgado. Nada

Andrade era nuestro amigo y lo respetaremos. Y lo apoyaríamos ante las reacciones de la familia que eran muy conservadoras y

á tod

asará con el tiempo, y obligándome

que hablar con Samuel, él parece no decir

.***.

ía

ez Alexey envió la dirección en el chat. Se las pasé a mis amigas; al grupo de solteras, p

de los que le gustaba usar. Hizo señas con un toque en su mochila donde llevaba su ropa. No podíamos despert

ara decirles a nuestros papás sin levantar sospechas. Y al saber que estábamos en una de las ca

n tengo la

apá, no nos

esto: nos llamará al fijo de la casa para constatar si nos e

o a Gaby para convencer a Eulis

metiendo mi perfume de

iero a alguien así para mi vida, habían pasado más de veinticinco años y él la seguía mirando como si fuera su todo. Podían habl

nos v

e papá, yo esperé a mamá hasta que se

on juicio, sabemos que son mayor

do. Hace mucho no hacíamos una pijamada y

lieron de viaje por unos

amaba mucho, porque llegamos a una familia increíble. Mis padres jamás han hecho una difere

sentó atrás. La casa de Gaby no quedaba muy lejos de la nuestra a unos quince minutos. Algunas de n

nicial, este tipo de demostraciones nos sanaban y fortalecían

me dañen la sorpresa, ella no lo sabe. Además, Maju le está organizando una fiesta en Melgar

, p

ón de Emmanuel, él se instalará en la

amarg

enigma. Lo único cierto en todo su mundo era ese amor que nos pr

gorreros a su lado. -Nos echamos a reír los tres-. ¿Les queda claro? Nada de traer hombres a la casa. P

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Lamento el daño
Lamento el daño
“Cinco historias unidas por una amistad desde la infancia. Cinco cambios de vida que se darán de manera drástica y los llevará a caminar por el amargo arrepentimiento. Muy pronto la vida de Samuel Abdala; un ingeniero, organizador de peleas clandestinas y carreras ilegales, junto a sus inseparables amigos: Ernesto Orjuela; el odontólogo y organizador de apuestas. Emmanuel Villalobos; el médico y profesor alcahueta. Egan Katsaros; el economista y corredor ilegal. Alexey Kozlov; el administrador y peleador clandestino. Se verán involucrados en un sin números de adversidades, pero la situación más difícil les llegará al momento de permitir la entrada a sus complicadas vidas a cinco niñas. A las que veían como sus familiares. Ese sería el inicio del final de sus arrogantes vidas. Su mayor error fue permitirles adueñarse de sus corazones. Aprenderán a valorar los cimientos inculcados por sus familias. Caerán, le harán daño a quienes más los aman sin saberlo. Pero el destino a través de los años les enseñará a levantarse, para caminar de frente, a salir adelante para curar sus heridas. Drásticos sucesos los harán comprender que la vida es sencilla, pero no fácil. La vida les enseñará a pedir perdón, perdonar y perdonarse. Donde los momentos difíciles sin duda son más llevaderos si tenemos a la familia unida dispuesta a ayudarnos para poder decir... Lamento el daño, déjame sanarte. Última entrega de la serie perdóname.”