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La Reina de Egipto

Capítulo 4 Prólogo – Parte IV: La flor en el desierto

Palabras:482    |    Actualizado en: 27/04/2025

lemente, y el pueblo se movía entre mercados, templos y canales. Pero tras los muros de piedra y jardines de

de blanco, todas con los ojos bajos. Caminaban como sombras suaves, pero no perdían detalle. Cada gesto

y telas frescas que caían como agua desde los dinteles. Una fuente murmuraba en el cen

n decir una palabra. No por miedo, sino por estrategia. Sabí

mes se acercaron para des

ás joven que ella-. Desde ahora, es

ese título era una cortesía anticipada o un

oy segura de que ser

sonrisa. Valeria captó el destello de inteligencia en sus ojos

as aún perfectas, los ojos delineados según las costumbres locales, la piel pálida que comenzaba a camb

go... o del destino, pensó. Y

caminaba por el patio del halcón. Lo acompañaban dos

emuestra aún, pero se ve en su modo de

Asim-. Y es

asu

vuelo de un ibis que cruzaba el cielo-. Pero

a antigua de quienes han visto

halcón, la part

os, se fijaron en el palacio del ala oeste. Donde la

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La Reina de Egipto
La Reina de Egipto
“En un Egipto glorioso donde el poder de los dioses y la ambición de los hombres se entrelazan, el destino de dos imperios pende de un hilo. Valeria, hija de una de las familias más influyentes de Roma, ha sido criada para brillar en los salones de mármol, no para caminar entre las arenas ardientes de un reino extranjero. Sin embargo, su vida da un vuelco cuando su padre la envía a sellar un frágil tratado de paz: deberá convertirse en esposa del joven faraón Asim, un soberano endurecido por la soledad del poder y por la devoción a su tierra sagrada. Entre intrigas palaciegas, conspiraciones mortales y choques culturales que amenazan con quebrarla, Valeria deberá aprender a sobrevivir en un mundo que no la espera con los brazos abiertos. Mientras su corazón y su deber luchan en un pulso peligroso, la pasión entre ella y Asim florece contra todas las prohibiciones. Pero el amor puede ser tan letal como la traición. Y en la tierra de los dioses, incluso los corazones más nobles pueden ser reclamados por la arena. ¿Podrá Valeria convertirse en algo más que una pieza de ajedrez? ¿O será devorada por un imperio que nunca perdona la debilidad?”