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Juego de mentiras

Capítulo 2 Sus últimas palabras

Palabras:1227    |    Actualizado en: 04/05/2025

me a la élite de Ansonville, Nueva York, a quienes mis padres valoran por encima de todo. O al menos, eso e

vuelta y escape. Que me esconda en algún lugar, que finja que Freddy no me e

cuanto entramos al salón de baile de la finc

voy a conseguir. Somos prácticamente

ruido de la multitud, el cambio del aire fresco de la tarde a

nte y bajo la bar

os sonríen por todos lados, deseándome feliz cumpleaños. Aunque ninguno de ellos está aquí para mí. Un camarer

ré uno má

coge de hombros y to

asi negro y ojos azul oscuro. En cambio, me inclino más por mi madre, con su estatura promedio,

l mundo en lugar de en la misma casa, dado lo distanciados que estamos. Alexander es la prueba viviente de la astucia de mi padre

l no s

adres descubrieron que no soy como mis hermanos mayores. No me interesa

s padres solían llamar a mi música a puertas cerradas- que meter la nariz en un lib

los hacen todo lo posible pa

mi hermana, apenas han podido

eron nuestra pelea aquella te

n día puedas per

me susurró antes de irse a toda velocid

imas pa

vida que me hablen, y mucho menos que s

e no saben l

me dan apretones tranquilizadores en la mano y el hombro. E

salón con sonrisas falsas. Como siempre, están perfectamente ubicados frente a las gruesas cortinas de terciopelo que cubren las grandes ve

onada como cuando no compartí

e reuniones y probablemente no aguante más de una hora. L

estido de diseñador largo hasta el suelo, perfectamente ajustado, y a los finos tacones que se ven

s una señal tan clara de que no hay nada malo con

cerca y me aprieta. "Fe

más que puedo de su calidez y su familiar aroma a rosas.

sa inmediatamente y la atenció

s de nuestra hermosa hija, Samanta. Que esta noche

os. Mi padre me mira por un i

efender el perdón y la comunidad al dar l

scita murmullos a

ogen de hombros cuando los encuentro parad

mpán. «Nos alegra que hayas vu

era vez. Siento un vuelco tan fuerte en el estómago que

Lev

pero todo suena como s

da en su rostro increíblemente atractivo: la misma mandíbula afilada, nariz recta y el contorno bien def

orazón intenta desco

s impo

uede esta

ado hasta nosotros como s

ectamente, vestido con u

os siempre fuer

n nuestro entorno. Estoy paralizada. N

jos me tienen como rehén, y me mir

sorpresa e

aje de texto de Fredd

ada bueno, pero no esper

nt es mi

o de mi her

en prisión durante

ea que fui yo qu

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Juego de mentiras
Juego de mentiras
“El aire en la mansión Osborn se densificó con la tensión de un odio ancestral, reavivado por el regreso de Zane Levent. Multimillonario, marcado por la prisión y exprometido de Sandra, la hermana de Samanta, su sola presencia era una afrenta personal. Pero el destino, cruel y caprichoso, tenía planes más oscuros para Zane y Samanta: un matrimonio forzado que la obligaba a vivir bajo el mismo techo que su némesis, para simular un amor que no sentía. Cada mirada robada, cada roce accidental, era una tortura, una precaria danza entre el resentimiento y una innegable chispa de atracción prohibida que se negaba a morir. Ocultaba sus propios abismos. Un acosador invisible acechaba en las sombras, convirtiendo cada día en un ejercicio de terror silencioso. Y luego estaba la red de engaños que los unía, una madeja de secretos tan enredada que temía que, al desenredarla, los consumiría a ambos. Lo más desgarrador era que Zane, ajeno a la amenaza que se cernía sobre Samanta, ahora también era un objetivo. Mientras que su único objetivo era sobrevivir a la tormenta que los envolvía, él, con esa sonrisa arrogante y esos ojos que la veían como un simple obstáculo, parecía empeñado en cumplir su misión: convertir su vida en un infierno. En ese juego mortal, ¿podría el amor, tan imposible, encontrar una grieta en las ruinas del odio?”