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Amor Omitido en el tiempo

Capítulo 2 

Palabras:616    |    Actualizado en: 20/06/2025

el pueblo se hic

acallarlas con ex

en la tienda. "Ya saben cómo son las mujeres. Lucía necesitaba un

e desvió hacia mí cuando entré a comp

adoptó una actitud

egaba a los ojos cuando nos cruzamos cerca de la iglesia. "Si hubiera sabido, le habría d

lagosa me revol

arlos llegó a casa c

ogotá... bueno, si finalmente consigue un cupo o algo. Pensaba que podrías prestarle es

eciado de mi abuela. La idea de verlas en el cuell

igeramente. "Esas joyas son mías. Son de

puedes tener un gesto de generosidad? Entonces usaré mi pro

elta y salió, d

lía a aguardiente. Se sentó

les de divorc

incredulidad, luego co

s esto?

respondí con ca

me asustas con esto? ¿De verdad crees qu

un garabato furioso. "Ahí tien

mía la borrachera, tomé los papeles y

elló mi copia. "El proceso ta

n peso enorme quita

e la cooperativa durante una semana. Cuando

de tela barata, de colores chillones. Lo

Y mira lo que le conseguí a Lucía. Unos aretes de filigrana de Mom

icados, caros. El contraste c

, mi voz neutra. "Segur

blo. Una de las atracciones era

esta noche," anunció Carlos, como si

o invitas a Lucía y a Mateo? Seg

complacido. "Tienes razón. Es una

de Lucía a dar

Esta vez, definitivamente, no

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Amor Omitido en el tiempo
Amor Omitido en el tiempo
“Una pesadilla me atormentaba: renunciaba a mi beca, a mi vida, y perecía sola. En mi rancho, el café era pura amargura. Al despertar, la realidad la imitaba. Mi marido, Carlos Herrera, con voz melosa, me pedía lo mismo: sacrificar mi futuro, mi beca en Bogotá, por su prima Lucía. La pesadilla cobraba vida. Pero esta vez, mi yo del sueño me gritaba: "¡No, Carlos!". Mi negativa desató su ira y la falsa angustia de Lucía. Me dejó sola en una tormenta, consolando a su prima. Al amanecer, los vi irse juntos, miseria y chismorreos a mi espalda. ¿Cómo pudo ser tan ciego, tan egoísta? La traición me calaba hondo, pero la desesperación se forjó en determinación inquebrantable. Mi café, por fin, no supo amargo. Tomé mi beca y mi divorcio. Huí a Bogotá, decidida a un futuro diferente. La ciudad traería nuevos peligros, pero también un giro inimaginable: ¿sería el hombre que me condenó en mis sueños mi inesperado salvador, dispuesto a un sacrificio final por mi felicidad?”