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La Santísima Virgen

Capítulo 3 

Palabras:342    |    Actualizado en: 23/06/2025

terraron en el panteón familiar, un pequeño ataúd blan

zando en la pequeña capilla de la finca. Recé a la Virgen,

e los toros en la sangre y la fuerza del acero en sus hues

n un suave zumbido en mi mente. Pe

omo un reguero de pólvora. Máximo estaba cautelosamente optimista. La Matri

iosa. Su posición como la única hi

con el aire cargado de te

ue has tenido antes, Máximo, con todas esas mujeres... todos nacieron con probl

os se entrecerraban, cómo su mente comenzaba a conectar puntos que nunca a

ió. Sintió el ca

exesposa de Máximo, estaba con ella, susurrándole al oído. Cathy e

e azafrán en la jarra de gazpacho que la sirvienta había preparado pa

s. La pequeña víbora ha

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La Santísima Virgen
La Santísima Virgen
“El aire de la finca Castillo olía a olivos y a desesperación silenciosa. Sostenía a mi hijo, Mateo, inerte en mis brazos, mientras un charco de sangre se extendía bajo nosotros, una mancha imborrable que también cubría mi alma. Levanté la vista y ahí estaba ella, Scarlett, mi hijastra, sonriendo, sus ojos azules rebosantes de un veneno que congelaba la sangre mientras Máximo y su madre, La Matriarca, irrumpían en la escena. En lugar de ver a nuestro hijo muerto, sus ojos se posaron en mí, acusándome, mientras consolaban a la verdadera asesina, Scarlett, dejándome arrodillada en la sangre de mi sangre, humillada y sin voz. «¡Lina! ¿Qué le has hecho a Scarlett?», gritó Máximo, revisando a su hija en busca de heridas inexistentes, mientras La Matriarca me lanzaba una mirada de puro desprecio, acusándome de ser una salvaje y de haber provocado todo. El mundo se desvaneció en un túnel de desesperación, asfixiándome con la injusticia, la traición y el dolor insoportable de ser culpada por la muerte de mi propio hijo ante la indiferencia de mi propia familia. Fue entonces, en la más profunda oscuridad, cuando un calor extraño inundó mi vientre y una voz resonó en mi mente: «Divina Gestación activada. Reza a la Santísima Virgen, y tus hijos nacerán como tú los desees. Fuertes. Perfectos. Tuyos.» Ahora, Lina Salazar, la bailarina despreciada, usará este don para darles herederos que los destruirán a todos.”
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