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Mi Segunda Vida, No Regreso Para Ser Humillada

Capítulo 1 

Palabras:773    |    Actualizado en: 30/06/2025

do agudo perforaba mis sienes, mezclado con u

robaste los dul

jeres con batas de casa y niños mocosos que me señalaban. El sol de l

staba

a, despreciada por todos, muerta en la soledad de un pequeño apartamento después de una vida de arrepentimiento. Una vida marcada por la m

ta en 1993, en la unidad habitacional de la Guardia Nacio

ba de r

gro, un brazo fuerte me agarró del co

espectáculos,

ida que me heló la sangre. Me arrastró sin miramientos, ignora

ña casa y cerró la puerta de un porta

, ahora eran dos trozos de hielo. Su uniforme impecable

o y peligroso. "Harto de las humillacion

lsillo de su pantalón y lo a

la solicitud

uñetazo. No. No otra vez. En mi vida pasada, este fue

garganta, y las palabras salieron tartamudeando, torpes. Justo com

soy idiota? Siempre es lo mismo. Siempre buscando atención, a

palda ancha y rígida er

ando mi visión. Recordé su promesa, años atrás, en nuestro pu

e fue, dejándome so

r, un nido que Sasha Hewitt, la hija de un oficial que vivía en la unidad, me había ayudado a "decorar". "A Roy le gustan la

o de la enfermedad se había levantado. E

tiré los mi

r. Fregué los platos, lavé la ropa a mano, ordené cada rincón de la

y sudada. No tenía ropa limpia

misas de algodón blanco. Olía a él, a jabón y a sol. Me la puse. Me quedaba enorme

más delgado, pero mis ojos, ahora, brillaban con una lucidez qu

nto, la puerta pr

abía

recorrió la casa impecable y luego se detuvo en mí, e

desconfianza aún más profunda. Para él, esto no era un inten

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Mi Segunda Vida, No Regreso Para Ser Humillada
Mi Segunda Vida, No Regreso Para Ser Humillada
“El dolor de cabeza era insoportable y el zumbido de los gritos me perforaba las sienes. Desperté en un patio polvoriento, señalada como "ladrona", solo para darme cuenta de que había renacido. Pasé de ser Lina Salazar, una mujer solitaria y despreciada marcada por la meningitis, a una versión de veinte años de mí misma en 1993, casada con Roy Castillo. Justo cuando empezaba a procesar este milagro, Roy me arrastró a casa. Sus ojos, antes cálidos, ahora eran trozos de hielo. "Estoy harto", siseó, arrojando unos papeles: la solicitud de divorcio. Era el principio del fin de mi vida pasada, y ahora se repetía. Aunque supliqué, él explotó: "¡Cállate! No quiero tus excusas. ¡Eres un imán para los problemas!". Me abandonó por primera vez ese día. ¿Cómo era posible que, a pesar de haber vuelto para corregirlo todo, él me odiara aún más? Mi mente ahora estaba clara, pero su desconfianza era un abismo. Fui acusada de robar, de deber dinero, de locura y, finalmente, de agresión y fraude, todo orquestado por Sasha, esa serpiente que se decía mi amiga. Roy me encerró, pensando que yo era la causa de todo caos, y me dejó sola frente a la policía. ¿Por qué, después de una vida de arrepentimiento, regresaba solo para ser humillada de nuevo y verlo abandonarme una y otra vez? ¿Había alguna esperanza de salvación? En la desesperación total, solo podía haber una respuesta. Fui de rodillas hasta la Basílica para orar por él, la única persona que conservaba un pedazo de mi alma.”