icon 0
icon Recargar
rightIcon
icon Historia
rightIcon
icon Salir
rightIcon
icon Instalar APP
rightIcon

Mi Segunda Vida, No Regreso Para Ser Humillada

Capítulo 3 

Palabras:851    |    Actualizado en: 30/06/2025

a una fortuna. Yo nunca había hecho eso. Era

e. Las mismas mujeres que me habían acusado an

era una borracha

a preocupación. "Oh, Dios mío, Lina. ¿En qué lío te has metido ah

me venía encima. Est

entre la multitud. Su rostro e

cartera, contó los dos mil peso

se", le

oy me agarró del brazo, con la misma fuerza de antes, y me

no...", empecé a deci

z peligrosamente baja. "Solo una pal

r. Temblé, no de frío, sino de miedo y frus

tuviera decidiendo qué hacer conmigo. Luego, sin d

, sola y derrotada. ¿P

brió de nuevo. Era Roy. Dejó una bol

la casa", di

o de la bolsa había pan, queso, jamón y una botella de leche. Un pequeño g

ostrarles a todos, y sobre todo a él, que había cambiado

rina que encontré, me puse a trabajar. Amasé, horneé y p

n una canasta y salí. Mi plan era simple: ofrecerlo

es, me miró con desconfianza, pero aceptó un pan

e por el ruido de antes",

que mi plan funcion

ma vez que Lina cocinó algo, convenció a mi pobre madre de que

tuvieron. La duda

ez, yo esta

, Sasha, ¿te refieres a cuando me dijiste que si actuaba como una tonta, Roy se preocuparía más po

por uno. Las caras de las vecinas cambiaron de l

rimas, esta vez lágrimas de

i voz quebrada. "Me hiciste creer que era l

nipuladora!", "¡Qué víbora!". Sasha, pálida y furi

pie al final de la calle, observando toda

minar hacia él, queriendo explicarle,

me dej

ó de vuelta a la casa por terce

a de nuevo. Me

tus deudas, compra lo que quieras, pero por e

i mano. Era un símbolo de su co

abajar. Puedo cuidarme sola", dije, m

iolentos en la puerta nos interrumpieron. Era la m

. "¡Su esposa ha vuelto loca a mi hija!

Obtenga su bonus en la App

Abrir
Mi Segunda Vida, No Regreso Para Ser Humillada
Mi Segunda Vida, No Regreso Para Ser Humillada
“El dolor de cabeza era insoportable y el zumbido de los gritos me perforaba las sienes. Desperté en un patio polvoriento, señalada como "ladrona", solo para darme cuenta de que había renacido. Pasé de ser Lina Salazar, una mujer solitaria y despreciada marcada por la meningitis, a una versión de veinte años de mí misma en 1993, casada con Roy Castillo. Justo cuando empezaba a procesar este milagro, Roy me arrastró a casa. Sus ojos, antes cálidos, ahora eran trozos de hielo. "Estoy harto", siseó, arrojando unos papeles: la solicitud de divorcio. Era el principio del fin de mi vida pasada, y ahora se repetía. Aunque supliqué, él explotó: "¡Cállate! No quiero tus excusas. ¡Eres un imán para los problemas!". Me abandonó por primera vez ese día. ¿Cómo era posible que, a pesar de haber vuelto para corregirlo todo, él me odiara aún más? Mi mente ahora estaba clara, pero su desconfianza era un abismo. Fui acusada de robar, de deber dinero, de locura y, finalmente, de agresión y fraude, todo orquestado por Sasha, esa serpiente que se decía mi amiga. Roy me encerró, pensando que yo era la causa de todo caos, y me dejó sola frente a la policía. ¿Por qué, después de una vida de arrepentimiento, regresaba solo para ser humillada de nuevo y verlo abandonarme una y otra vez? ¿Había alguna esperanza de salvación? En la desesperación total, solo podía haber una respuesta. Fui de rodillas hasta la Basílica para orar por él, la única persona que conservaba un pedazo de mi alma.”