icon 0
icon Recargar
rightIcon
icon Historia
rightIcon
icon Salir
rightIcon
icon Instalar APP
rightIcon

Su Altaleza Renacida

Capítulo 1 

Palabras:723    |    Actualizado en: 01/07/2025

del sol de la tarde se filtraba por las cortinas de seda pesada, pintando el cuarto con rayas doradas. Mi mano fue instintivamen

e escapó de mis labi

caliente manchando mi vestido de seda. Y sobre mí, la figura de mi hermana, Valentina, con sus hermosos ojos llenos de una satisfac

lentina, su voz era seda y veneno, "pero A

nonato. Y luego, me habían dejado

n martilleando contra mis costillas. Mi

que debía descansar. ¡Aca

not

ientre. La noticia. El día que el médico confirmó mi

enac

al princip

gría, sino de una furia fría y cortante. Tenía una segunda oportuni

te calmada, "prepara mi mejor vestido

entino cambio de humor, pero asint

a este matrimonio por un plebeyo para luego arrepentirse y arrebatármelo todo. Alejandro, mi ambicioso esposo que me usó como un escalón y me descartó cuando ya no le servía. Mi madre

os. Todos

guapo y arrogante, estaba iluminado con una sonrisa radiante. Era una actuaci

tremecí por dentro, pero forcé una sonrisa tímida en mi rostro

y tan feliz, Alejandro. Es

. Organizaré una audiencia con m

z suave pero firme. Él

¡Esto asegura nuest

ue... antes de decírselo a todo el mundo, me gustaría compartir

de Alejandro. Lo conocía tan bien. Valentina siempre había sido su de

. Para celebrar", continué, mi voz temblaba ligeramente, como si

entina de nuevo era tentadora para él, podía verlo en su ro

sonrisa volviéndose genuina por primera

o soporté su contacto, mi co

zado. Y esta vez, yo

Obtenga su bonus en la App

Abrir
Su Altaleza Renacida
Su Altaleza Renacida
“El aire olía a sangre, a un dolor fantasma que se aferraba a mi cuerpo como una segunda piel. Abrí los ojos para encontrarme en mi habitación, la luz del sol cubriendo mi vientre, que, contra toda lógica, sentía tibio y lleno de vida. Un recuerdo me golpeó con la fuerza de una ola: el frío del mármol, el dolor desgarrador mientras mi hermana, Valentina, y mi esposo, el Príncipe Alejandro, me observaban con cruel satisfacción e indiferencia. Habían matado a mi hijo nonato, dejándome morir desangrándome, todo porque Valentina susurró que Alejandro la amaba a ella. No podía entender la magnitud de su traición, la frialdad con la que me abandonaron, la injusticia de perderlo todo a manos de quienes más confiaba. Pero al mirar mi vientre recién recuperado, supe la verdad: había renacido, de vuelta al principio de todo, y esta vez, mi juego sería diferente.”