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Su Altaleza Renacida

Capítulo 3 

Palabras:678    |    Actualizado en: 01/07/2025

levó a los brazos de innumerables damas de la corte y concubinas. Era un hombre que se aburría fácilmente, siempre en busca de una nueva cara,

nce se reavivaría. Pero no podía depender solo de eso. Necesitaba más caos, m

aire de importancia, vino a mi pabellón a servirme el té de la mañana. Era una form

jo, colocando la taza en la me

. El servicio del príncipe p

da. "El príncipe es m

ro recuerda, Elena, el favor de un príncipe es volátil. Es hermoso y poderoso

a por mi consejo. "Altez

s indispensable. El príncipe valora la variedad. Una mujer que le presenta nuevas bellezas, en lugar de tratar de

n por consolidar su poder, no dudaría en traer a otras mujeres para complacer a A

o con comprensión. "Entiendo, A

no. "Para tus... gastos. Considera esto una in

sonreí. El peón h

tegida, una cortesana de lujo llamada Laura, famosa por su ingenio y su belleza exótica. Sabía por mi vida pasada que L

ón de Alejandro, cada una usando sus propias artimañas. Pronto, Elena, para no quedarse atr

, y los chismes volaban por todo el palacio. Alejandro, encantado con tanta atención y variedad, estaba completamen

calma. Pasaba mis días leyendo, bordando ropita para mi bebé y cuidando mi salud. A veces, el sonid

s se debilitaban mutuamente. Todo iba según el plan. Estaba segura, estaba a salvo, y mi hijo crecía pr

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Su Altaleza Renacida
Su Altaleza Renacida
“El aire olía a sangre, a un dolor fantasma que se aferraba a mi cuerpo como una segunda piel. Abrí los ojos para encontrarme en mi habitación, la luz del sol cubriendo mi vientre, que, contra toda lógica, sentía tibio y lleno de vida. Un recuerdo me golpeó con la fuerza de una ola: el frío del mármol, el dolor desgarrador mientras mi hermana, Valentina, y mi esposo, el Príncipe Alejandro, me observaban con cruel satisfacción e indiferencia. Habían matado a mi hijo nonato, dejándome morir desangrándome, todo porque Valentina susurró que Alejandro la amaba a ella. No podía entender la magnitud de su traición, la frialdad con la que me abandonaron, la injusticia de perderlo todo a manos de quienes más confiaba. Pero al mirar mi vientre recién recuperado, supe la verdad: había renacido, de vuelta al principio de todo, y esta vez, mi juego sería diferente.”