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La Tristeza Del Fantasma

Capítulo 2 

Palabras:1133    |    Actualizado en: 04/07/2025

a. Fiestas, viajes, compras. Mi nombre apenas se menciona, y cuando se hace, es como una

da, un espectador si

ala de estar. El bebé duerme en su cuna de diseñado

sentador de notici

ca de la carretera costera. El hallazgo se produjo en el mismo barranco donde hace meses se repor

sus labios. Su rostro palidece. El lugar que desc

u reacción y f

i amor? Te pu

a reír, un sonido

.. qué horrible

, llenos de un pánico que no puede ocult

a sí misma, tan bajo que solo

servil y escurridizo llamado Carlos, entra

y novedades sobre lo

ce: "Restos podrían pertenecer a un hombre desapare

iguel no está muerto! ¡Seguro está en alguna parte, gastándose el dinero que me

arlos, su miedo c

e esto? ¿Quieres asustarme

la mirada cómplice que comparte con Rica

ran. Yo todavía estaba vivo, apenas. Logré arrastrarme fuera del coche, con la respiración entrecortada. Mi teléfono estaba destrozado, per

stillero. Se me cayó de las manos temblorosas y rodó un

habían enviado de vuelta. A asegurarse

...",

tillero en el suelo. Una sonri

patrón?", dijo c

ó el pequeño frasco, enviándol

guel. Siempre tan dram

sangre, con la última esperanza pateada hacia el abismo. Él

salir del despacho. Isabella intenta re

e dormir. Se levanta y va a

. "Incluso si fueran sus restos, nadie puede conectarnos

ía, esa bailaorita entrometida, empieza a h

. "Y si empieza a molestar, nos encargaremos de ella.

a. Mi corazón, o lo que

a, su rostro una másca

. ¿Qué te trae por a

da. En sus manos sostiene un viejo

con algunos de sus viejos amigos, músicos... Nadie cree que él simplemente se hay

e Isabella

ombre complicado. Agradezco tu preocupació

rta, pero Sofía pone

"Siento que se lo debo. Su arte me lo dio to

elegado al patio trasero, empieza a ladrar frenéticamente desde el jardín. Es un ladrido

a se so

!", grita, perdiendo la c

arece detr

son fríos como el hielo mientras mira a Sofía. "Creo que la

presencia amenazadora d

o. Buenas

sé que no se rendirá. Ha senti

se cierra, Ricard

a ser un pro

esponde Isabella, su voz ahor

ome. Mi único amigo leal en esa casa de mentiras. Y siento un nuevo tipo de dolor, no por mí, s

oma a la vent

nervios. Siempre lloriqu

ce Isabella sin dudarlo. "No quiero más

con haberme matado. Tienen que borrar cada huella de

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La Tristeza Del Fantasma
La Tristeza Del Fantasma
“Floto en el aire, una sombra sin peso, y observo la escena que se desarrolla debajo de mí. Isabella, mi esposa, acuna a un bebé recién nacido en sus brazos, su rostro iluminado por una felicidad que nunca le vi mostrar conmigo, ni siquiera en nuestros mejores momentos. Ricardo, su amante, el hombre por el que me dejó morir, le rodea los hombros con un brazo, sonriendo como un rey. Amigos que una vez fueron míos y familiares que me llamaban "hijo" celebran la llegada de este nuevo niño, el fruto de una traición. Cada palabra es un eco hueco en mi existencia fantasmal, burlándose de mi memoria. Me tildan de "bailarín bueno para nada", que solo sabía "zapatear y soñar", sin entender lo que una mujer como Isabella necesitaba: "riqueza, seguridad, un hombre de verdad". Ella finge melancolía, preguntándose dónde estaré, mientras Ricardo la consuela, diciendo que si regreso, tendré que arrodillarme y pedir perdón por haberla "abandonado". ¿Pedir perdón yo? ¿Por haber sido traicionado y dejado a mi suerte? La crueldad de sus palabras me deja helado. Recuerdo la noche del accidente: la lluvia torrencial, mi coche derrapando. Descubrí sus mensajes con Ricardo, y ella conducía, tensa. El coche se estrelló. Sentí un dolor agudo, y cuando abrí los ojos, Isabella, ilesa, me miró sangrando sin piedad. Ricardo llegó, y juntos se fueron, dejándome morir en la oscuridad del barranco. Mi alma se desprendió de mi cuerpo en ese instante, condenándome a presenciar su felicidad construida sobre mi muerte. Isabella jura que Ricardo fue su "salvador", que su amor la "curó", minimizando mis sacrificios: haber vendido mi estudio de baile para pagar su tratamiento cardíaco experimental, la donación de hígado para su padre. Borra cada rastro de mi amor, reescribiendo la historia para ser la víctima y heroína de su propio cuento de hadas, una mentira tan descarada que me inunda una furia impotente. Pero entonces, algo cambia. Una joven bailaora, Sofía, descubre una vieja grabación de mi última actuación y murmura: "Era un genio... Nadie sabe qué fue de él". Isabella intenta desacreditarme, pero la semilla de la duda ha sido plantada en Sofía. Y en ese instante, siento una extraña calma. Quizás, solo quizás, no estoy solo en esta lucha por la verdad. Mi arte ha sobrevivido, y a través de él, mi legado. Mi alma encontrará la paz, pero primero, la justicia hallará su voz. Y esa voz, siento, podría ser el zapateado de esa joven bailaora.”
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