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Cuando El Muerto Habla

Capítulo 1 

Palabras:1207    |    Actualizado en: 07/07/2025

pasaba de rodillas, tallando pisos ajenos con un c

etos, era Ximena, la maestra de ritos funerarios modernos, la que ayudaba

se iban y consuelo a los que se quedaban,

etirarme joven, comprar una casita en la pl

arlo, solo un gran tra

un viejo modelo que solo usaba para mis

úmero de

que no delataba que hace cinco minutos estaba

era grave, autoritaria, de esas que no e

mi corazón empezó a la

suma urgencia y confidencialidad", dijo

sica para mis oídos, pero la urg

entras guardaba mis trapos y quí

puerta en veinte minutos", respondió él, "Le ofre

illón d

e cae el

praba mi casita en la playa,

taba llamand

codicia superando por un mome

ombre añadió algo q

e fallecer, era mi único heredero, necesito que usted, con sus... artes, se

procesando la absurd

n heredero

abituales de guiar almas, era algo o

de golpe, "Mis servicios son para dar paz al difunto, n

ó una risa sec

re usted, su abuela era una leyenda en este campo y usted heredó su don", su voz era un cuchillo afilado, "Me

lón de

ilaba frent

ulos. El riesgo era altísimo, la petición era gro

necesito el cincuenta por ciento por adelantado, tr

encio tenso

su respira

u cuenta en cinco minutos, mi nombre es Velasco,

la

ricas y poderosas del país, dueños de un imperio empresarial q

e ellos, de su fortuna, de

estaba contratando para una tarea que so

mi celular vibró con la notificación de una tra

n la pantalla y

a march

so y con los vidrios polarizados, se detuvo

traje y cara de pocos amigos, me a

ad hacia la zona más exclusiva, donde las cas

te a un portón de hierro forjado d

estaba grabado en

mino que serpenteaba a través de un jardín per

y cristal, imponente y fría, par

alofrío recorrer mi espalda, y

je impecable, me esperaba en el umbral, su rostro estaba marcado por el d

racio

lloraba en un pañuelo de seda, su cuerpo t

sco, su voz era la misma de la llam

ije, mi frase de cajón

sus ojos rojos e hinchados me mi

yude a mi hijo, es lo ún

y por un momento, sentí

o me tomó del brazo, su agar

guiándome hacia el interior, "El cuer

cía interminable, decorado con arte carísimo

ró fijamente, "Por eso, he decidido aumentar la oferta a do

mill

ón dio u

mis ojos se posaron en una fotografía

Velasco, y en medio de ellos, un joven s

el aire

a esa

a esos

el heredero por el que me pagarían una fo

Mat

os años, el que desapareció de mi vida sin deja

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Cuando El Muerto Habla
Cuando El Muerto Habla
“De día, mi vida apestaba a cloro, tallando pisos ajenos como si mi futuro dependiera de cada mancha. Pero de noche, mi mundo olía a incienso y misterio, transformándome en Ximena, la "maestra de ritos funerarios modernos" que ayudaba almas y cobraba una fortuna. Mi plan de retiro anticipado estaba a punto de cumplirse, solo me faltaba un gran trabajo. Fue entonces cuando mi celular nocturno vibró: una voz grave y autoritaria ofreciendo medio millón de pesos por "asegurar un heredero" para su hijo "fallecido" . La codicia me cegó y acepté, sin imaginar la espeluznante condición: usar mis "artes" para que el linaje Velasco no muriera con él. La cifra subió a tres millones cuando llegué a la imponente mansión. Pero el terror heló mi sangre y el aire me faltó al ver la fotografía del "difunto". No era otro que Mateo, el amor de mi vida, el hombre que desapareció sin dejar rastro y me rompió el corazón. ¿Muerto? ¿Cómo? ¿Cuándo? Mi mente se quedó en blanco, incapaz de procesar que el supuesto cadáver era el hombre al que una vez amé. Mientras realizaba el ritual en esa habitación gélida y llena de cámaras ocultas, buscando una explicación para su supuesta "muerte por suicidio", toqué su piel. No estaba helada como la de un cadáver. Había una tibieza residual. Un hilo de pulso casi imperceptible. Un suspiro. Un jadeo. ¡Mateo no estaba muerto! Estaba vivo, y había sido drogado, estrangulado y dado por muerto por su propio padre. Todo era una trampa para inculparme. ¿Cómo podía haber sido tan ciega? La rabia me dio claridad. "¡Corre!" , susurró Mateo al despertar con mis sales aromáticas, justo cuando su padre irrumpía. Ahora, yo, Ximena, la mujer que vino a realizar un "rito funerario" , estaba enredada en una farsa mortal junto al hombre que debía estar muerto. ¿Cómo escaparíamos de este infierno Velasco, donde incluso la "madre doliente" resultaría ser una traidora aún más fría y calculadora que el padre? Mi abuela me enseñó que el mayor poder no es hablar con los muertos, sino usar los miedos de los vivos en su contra. Y en esta noche de terror y traición, el legado de mi abuela y mis "artes" serían la única esperanza para Mateo y para mí.”
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