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No Soy Ella

Capítulo 1 

Palabras:611    |    Actualizado en: 07/07/2025

ia, era la novia de Máximo Castillo. Pero también

ovia y mi antig

como un reemplazo temporal, esperand

pidamente,

os a firmar los papeles de nuestra

ad para demostrarles a

él no

de la oficina de registro.

raba con una mezcla

¿está segura de qu

léfono y ll

es veces. Na

la gente en la sala de espera murmuraba, reco

entes y le en

e estás? Te es

resp

enía en mi mano, ese papel que representaba mi última esperanza, y la rompí e

era junto a la pue

yo sentía un frío que me calaba los huesos.

onces

uno de los bailarines d

lado, con su cabeza apoyada en su hombro, estaba Sofía Salazar

ía ido a recibirla, dejándo

a de esperanza

ciones Giralda". Entré direct

la plaza en Buenos

ndido. "Lina, ¿estás s

voz firme por primera vez en mu

rde, borracho. Sofía lo sostenía,

erida, perdona. Tuvimos una pequeña celebraci

spondí, mi voz helada

, quitándole los zapatos con una fam

directamente a los ojos. "Necesita que alguien le prepare s

e directo. Me estaba diciendo que ella lo conocía

lo necesitará. Lo dejaste una vez por tu carrera en Nueva York. No creo

a de Sofí

dormido en el sofá, extendió u

, desenfocados. Murmuró un

vayas otra vez..

do se

n agudo que me

espués de cinco años, en su

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No Soy Ella
No Soy Ella
“Durante cinco años fui vista como un reemplazo temporal, esperando a que la "verdadera dueña" regresara. El día que íbamos a firmar nuestra unión de hecho, Máximo me dejó plantada para recibir a Sofía en el aeropuerto. Esa noche, borracho, me agarró la muñeca y, con los ojos vidriosos, murmuró un nombre... el de Sofía. El dolor fue tan agudo que me dejó sin aliento: después de cinco años, en su mente, yo seguía siendo ella. La humillación era mi pan de cada día, tolerando su desinterés y la burla de todos. Luego, Sofía me llamó para decirme que Máximo todavía la amaba. ¿Por qué siempre fui yo la que daba todo y recibía tan poco? Esa noche, dejé notas adhesivas por toda la casa, el manual de su vida que nunca apreciaría. En su tablet, escribí la última frase que leería de mí: "Ya no te quiero". Fue entonces cuando decidí que, esta vez, era el fin. Cerré la puerta y me fui, sin mirar atrás, rumbo a un nuevo comienzo en Buenos Aires.”