icon 0
icon Recargar
rightIcon
icon Historia
rightIcon
icon Salir
rightIcon
icon Instalar APP
rightIcon

No Soy Tu Hija

Capítulo 3 

Palabras:691    |    Actualizado en: 07/07/2025

bajo y amenazante, y dio un paso hacia mí. "Después de todo lo que hacemos

ataque, su voz gotea

tú? Con egoísmos, con envidias. Debería darte vergüenza, de verdad. Tu hermano, tan chiqui

cionaba, pero ahora, sus acusaciones sonaban huecas, ridículas. ¿Qué hacían ellos por mí? ¿Darme las s

to. Mateo, que lo vio todo, corrió a los brazos de mi madre, asustado, y ella lo consoló a él, ignorándome por completo. Más tarde, me dio un trapo para que me limpiara la herida y me dijo: "No hagas tan

os eran por caídas jugando, que tuve que sonreír cuando nos visitaba la familia para que todos pensaran que éramos la fa

quería

l precio final por su "comprensión". Yo no

ije, mi voz era firme, vacía d

pecé a meter mis pocas pertenencias: dos cambios de ropa, mi cepillo de dientes y un libro que me había reg

incredulidad, como si me h

rrinche?" , se burló mi padre. "Te quedas aquí

respondí s

oltó una r

uego, alzó la voz para que Mateo la escuchara desde su cuarto. "¡Mateo, mi amor! ¡Vente, vámonos de compras! Como tu

de Mateo, que entró corriendo

a! ¡Gracias, mami

ima mirada, una mirada ll

La gente egoísta y malagradec

dé parada en medio de mi cuarto, con la mochila a medio llenar en las manos. Tenían razón en una cosa, me había quedado sola, pero por primera vez

Obtenga su bonus en la App

Abrir
No Soy Tu Hija
No Soy Tu Hija
“El recuerdo de mi muerte es un fantasma que no me abandona. Morí asfixiada, sola, en una caja de cartón, todo para que mi hermano Mateo tuviera un balón de fútbol nuevo. Cuando mis papás descubrieron mi cuerpo, su única preocupación fue cómo deshacerse de mí sin llamar la atención, así que me "vendieron" para mi propio funeral. ¿Cómo mis propios padres pudieron ser tan crueles, tan indiferentes a la vida de su propia hija? Pero entonces, algo increíble sucedió: abrí los ojos. Fue como si un rayo me partiera en dos, porque estaba en mi cama, en el mismo día de mi muerte, y mi padre arrastraba la misma caja de cartón hacia mi habitación. "Métete, ya sabes para qué es" , dijo con su tono de siempre. El terror y el recuerdo de la asfixia me invadieron. La niña que aguantaba todo eso había muerto asfixiada en una caja de cartón. La que estaba ahora aquí, temblando no solo de miedo sino de una nueva y extraña furia, era diferente. La memoria de la muerte me había cambiado, me había arrancado la venda de los ojos. No volvería a meterme en esa caja. No iba a morir otra vez. No iba a permitir que me mataran de nuevo. Esta vez, las cosas serían diferentes.”
1 Introducción2 Capítulo 13 Capítulo 24 Capítulo 35 Capítulo 46 Capítulo 57 Capítulo 68 Capítulo 79 Capítulo 810 Capítulo 911 Capítulo 10