icon 0
icon Recargar
rightIcon
icon Historia
rightIcon
icon Salir
rightIcon
icon Instalar APP
rightIcon

El Secreto de Ricardo y Sofía

Capítulo 4 

Palabras:671    |    Actualizado en: 08/07/2025

ron la pierna fracturada y trataron mis contusiones. Cada vez que una enfermera entraba, yo espera

de la tormenta no hubiera quedado nada, ni siquier

a que sentía que se me habían secado las lágrimas para siem

la ciudad cuando mi teléfono, que había puesto

qué. Quizás por una

la casa de la playa? Sofía quiere ir este fin

tente. Como si yo no estuviera en una cama de hospital, con el cuerpo y el

cuchando su respiración

a pregunta. Muévete y búscala. O dile a

cer, de apaciguar, de evitar el conflicto,

e, mi voz apen

Tú te encargabas de esa

el hospital

la voz de Sofía de fond

que no le hayas dicho nada a mi abuelo sobre el divorcio. Si

. ¿Qué más podía hacerme?

je con una indiferencia qu

el te

do me atreví a cuestionarle por qué había llegado a las c

ción fu

obligó a arrodillarme en la terraza de p

es tu lugar" , me dijo, antes de cerrar l

sobre la piedra caliente, hasta que una de las sirv

inapropiado. Cuando los invitados se fueron, me agarró del brazo con una fuerza de

zarme en público, ¿entend

r a otra persona. A una mujer débil y asustada que ya no existía. Esa muje

edaba ya no tení

speto que nunca recibí, el miedo que me cons

símbolo de mi conexión con ese mun

apa

tación se sintió, por

ra mí, había terminado. Sol

Obtenga su bonus en la App

Abrir
El Secreto de Ricardo y Sofía
El Secreto de Ricardo y Sofía
“Descubrí la verdad el día de nuestro tercer aniversario de bodas. No fue una sospecha, sino una certeza brutal: mi esposo, Ricardo, me engañaba con Sofía, mi supuesta mejor amiga. Los encontré en nuestra propia casa, en la habitación de huéspedes que yo había decorado con tanto amor, riendo mientras la fiesta de aniversario seguía en el jardín. La imagen se grabó a fuego en mi mente: Ricardo, el hombre por quien lo había sacrificado todo, encima de ella, semidesnudos y ajenos al mundo. No grité, no lloré. Solo salí de la habitación con una calma que no sentía, atravesé la fiesta y mi mente se puso en blanco en la carretera. Semanas después, descubrí que estaba embarazada, una chispa de esperanza ingenua. Pensé que un bebé despertaría la decencia en Ricardo, pero él solo me dio su fría indiferencia: "Haz lo que quieras, si lo tienes, mi abuelo estará contento. Más dinero para la herencia" . Me vi atrapada en un infierno silencioso, Sofía disfrutaba humillándome, enviándome fotos con Ricardo. Una tarde, mientras cruzaba la calle para comprar mis vitaminas prenatales, la vi sonreír cruelmente al volante del convertible nuevo que Ricardo le había regalado. Luego, el estruendo del motor acelerando. No tuve tiempo de reaccionar. El impacto me lanzó por los aires y un dolor desgarrador me consumió antes de la oscuridad. Desperté en el hospital, el olor a antiséptico invadiéndome. Escuché a Ricardo hablando por teléfono con fastidio: "No, el bebé no sobrevivió. Una lástima, supongo". Y luego, mientras un dolor indescriptible me invadía: "La pobre Sofía se asustó mucho, dice que te atravesaste como una loca. Deberías tener más cuidado, Ximena, sobre todo en tu estado... bueno, en el que estabas". Me dijeron que no había sobrevivido. Pero lo peor estaba por venir, la enfermera me lo comunicó con voz temblorosa: mi abuela, al saber de mi accidente y la pérdida del bebé, había sufrido un infarto masivo. En ese instante, algo se rompió dentro de mí. Todo por lo que había luchado, todo lo que había soportado, se desvaneció. Miré a Ricardo, sin amor, sin esperanza, solo un vacío helado. "Quiero el divorcio, Ricardo" . Mi voz sonó extrañamente firme. "Quiero salir de aquí y no volver a verte en mi vida" .”
1 Introducción2 Capítulo 13 Capítulo 24 Capítulo 35 Capítulo 46 Capítulo 57 Capítulo 68 Capítulo 79 Capítulo 810 Capítulo 911 Capítulo 10