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De Chica de Campo A Heredera

Capítulo 4 

Palabras:770    |    Actualizado en: 08/07/2025

a, de subastas de arte y de sus problemas del primer mundo, lanzando pullas veladas a Sofía cada vez qu

reciente subasta de caridad. Elena se jactaba

adera joya" , decía, mostrando el collar en su cuel

a larga tradición en la joyería antigua de Jalisco. Su abuela l

voz baja, casi para sí misma. Pero en el silencio que sigui

los ojos entrecerrados. "¿P

an las esmeraldas son un estilo moderno, de los noventa como mucho. Y el corte de las piedras es demasiado perf

apoderó de la mesa. Elen

s que una técnica de sonido! ¡Mi joy

neraciones. Digamos que sé un par de cosas. El broche, por ejemplo. Si lo miras de cerca, verá

o. "Sofía, ya basta. ¿Qué te pasa?

ó ella, impasible. "Si a Elena le m

entre ellos. "¿Quién se cree que es?" , "

pobrecita. No te preocupes, no todos podemos permitirnos lujos como este" . Para demostrar su punto, tomó la paleta de la subast

padre a innumerables galerías, reconoció de inmediato que la firma era torpe,

o para demostrar su poder adquisitivo. Finalmente, ganó el cuadro entre l

estaba en el baño, Elena s

icardo es mío. Él ya me eligió. Eres solo un pasatiempo, un escalón que necesitaba usar. Me contó todo sobre ti.

abía inventado una historia de pobreza para hacerla parecer aún más patética ante s

olvió a la mesa,

, dijo c

do. "¿Qué? ¿Por qué? L

y luego a Elena, que

ó con una sonrisa helada que no llegó a sus ojos: "Felicidades p

pálido y a Elena con la boca abierta. La guerra no se pelearía en su terreno. Se

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De Chica de Campo A Heredera
De Chica de Campo A Heredera
“Sofía Rojas, una aclamada ingeniera de sonido en la bulliciosa Ciudad de México, lo tenía todo: una carrera exitosa, el respeto de sus colegas y el amor de Ricardo, su prometido productor musical. Pero su idílica vida se hizo añicos con una llamada de su madre, revelando la desesperada situación del mariachi familiar y un oscuro secreto que Ricardo le había ocultado. Descubrió que Ricardo, lejos de amarla, la había utilizado como un escalón, planeando casarse con la heredera millonaria Elena Vargas y despojar a su familia de su legado, todo mientras la humillaba públicamente como una "chica sin recursos". El dolor de la traición y la humillación fue más allá de lo soportable. ¿Cómo pudo ser tan ciega? ¿Cómo permitió que el hombre al que amaba la pisoteara tan cruelmente? Con el corazón destrozado pero con una renovada determinación, Sofía tomó una decisión inquebrantable: regresaría a su hogar en Jalisco, no como una víctima, sino como la legítima heredera del imperio Rojas, dispuesta a reclamar lo que era suyo y a asegurar que Ricardo Mendoza se arrepintiera de haber cruzado los límites de su paciencia.”