icon 0
icon Recargar
rightIcon
icon Historia
rightIcon
icon Salir
rightIcon
icon Instalar APP
rightIcon

Renacer Después del Dolor

Capítulo 2 

Palabras:669    |    Actualizado en: 08/07/2025

a toda velocidad en la propiedad. Mateo irrumpió e

a a Sofía? Dijo que la tuya es la única qu

ta sobre los documentos que ella

"Claro que la prepararé" , dijo con una calma

. "¿Dinero? ¿Joyas?

o ella, señalando el Pat

Mi reloj? ¿Para qué lo quier

ero e

coleccionaba sus cosas. Tenía corbatas suyas, gemelos, incluso plumas fuente. Él siempre había asumido que e

obre la mesa de centro. "Ahí tien

realmente suyo. Se lo había regalado ella a Daniel un mes antes del accidente.

cla a un recuerdo. No estaba coleccionando a Mat

ho. La forma en que lo miraba, con una devoción casi dolorosa, lo conmovió. Quizás su amor era real,

volviendo a su habitual frialdad. "Quie

sopa mecánicamente. Cuando Mateo b

ino al hospital, él

sos papeles tan important

ndió ella, mirando por la

e lidiar con otro de sus dramas. Al l

le gusta que haya mucha gente cua

a ver la escena. Mateo, el hombre que era su esposo, le daba la sopa a Sofía cucharada a cucharada, le seca

do y Mateo rio, luego se

simplemente desvió la mirada. No sentía nada. Er

al coche, se dirigió a la salida del hospital. Ximena lo vio alejarse s

Mientras esperaba, vio a Mateo y Sofía salir juntos del hospital, abrazado

Su mente ya estaba a miles de kilómetros de distancia, planeando su n

Obtenga su bonus en la App

Abrir
Renacer Después del Dolor
Renacer Después del Dolor
“Mi esposo, Mateo Rojas, era un hombre frío y distante. Decía amarme, pero sus acciones demostraban que su verdadero amor siempre fue Sofía del Valle, su exnovia. Un día, después de dos años soportando su desprecio y humillación pública, decidí que era suficiente. Mi "matrimonio" había sido una farsa, un mero contrato de conveniencia para Mateo, mientras yo solo quería una cosa de él: un hijo. Cuando las dos líenas rojas aparecieron en la prueba de embarazo, supe que mi plan había salido a la perfección. Ya no lo necesitaba, y ese mismo día, llamé a mi abogada para iniciar los trámites de divorcio. Pero el destino tenía otros planes: Sofía apareció en la fiesta de beneficencia y me tendió una trampa. Mateo me empujó por las escaleras, y fue así cómo se enteró de mi embarazo. Para mi sorpresa, se mostró arrepentido, pero mi decisión estaba tomada: me iría de su lado para siempre. Él no cedió, no firmó los papeles de divorcio, incluso se negaba a dejarme ir. Fui persistente. Manipulé la cláusula de un acuerdo posnupcial para que mi abogada pudiera firmar por él si se negaba. Ahora, con mi exesposo y Sofía muertos; y yo divorciada y con un bebé en camino, ¿qué pasará? ¿Podré, por fin, ser feliz?”