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El cálculo de un desamor

Capítulo 1 

Palabras:572    |    Actualizado en: 09/07/2025

a la popular cafetería de sus padres, "El Rincón de Elena" , olía a café recién molido y a pan d

ía indicado su mamá, Doña Elena, desde la

ateo ya te está e

sperando. O al menos, no

uido de una risita ahogada que definitivamente no era la de Mateo. Me detuve con la mano en el a

e Mateo, baja y nerviosa, y la d

rraba la vida. Me concentré en los sonidos. No necesitaba ser un genio para saber lo que estaba pasando. Era obvio. Mateo, mi

ue de fastidio. Teníamos un examen importante el lunes

pir. Tampoco iba a irme. Él me pagaba por mi t

el pelo revuelto y la cara roja. Detrás de él, asomándose tímidamente, estaba Valentina. La nueva, la alumna de i

Su expresión pasó del pánic

Qué... qué

, y una pequeña sonrisa de tr

e, como si no acabara de salir

devolví la vista a Mateo, q

mi muñeca. "Llevamos quince minutos de retraso para l

, claramente decepcionada por mi falta de drama. Espe

eo, como si la palabra fue

s las derivadas. A menos que quieras que le explique

o. Valentina lo fulminó con la mi

icaciones, y mi dinero extra dependía de las horas que le d

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El cálculo de un desamor
El cálculo de un desamor
“Siempre llegaba a casa de Mateo unos minutos antes de lo acordado para las clases de cálculo. El olor a café recién molido de la cafetería de sus padres era mi consuelo, el aroma de mi infancia y de todas nuestras tardes de estudio. Pero esta vez, al acercarme a su puerta, escuché una risita ahogada que no era la suya, y susurros que delataban una historia muy diferente a las derivadas. Mateo no me estaba esperando para estudiar, sino que estaba enfrascado en otro tipo de "clase" con Valentina, la nueva chica de intercambio. Mi primer pensamiento no fue de celos, sino de puro fastidio. Había un examen importante el lunes, y cada minuto de tutoría, por el que cobraba, era crucial. Cuando la puerta se abrió y Mateo apareció despeinado y rojo, con Valentina sonriendo triunfante detrás de él, la escena fue clara. "¡Sofía! ¿Qué... qué haces aquí?" Valentina me lanzó una sonrisa dulcemente venenosa, como si no acabara de salir de una situación comprometedora. "Hola, Mateo. Llevamos quince minutos de retraso para la clase de cálculo. El tiempo sigue corriendo, ¿sabes?" Esperaban una escena de drama y lágrimas. Pero no les di el gusto. Mientras Mateo balbuceaba y Valentina fruncía el ceño ante mi falta de emoción, una idea se cernía en mi mente. Si ellos ya me habían asignado el papel de la villana en esta historia, al menos me aseguraría de sacarle provecho.”