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Amor que Trasciende

Capítulo 1 

Palabras:640    |    Actualizado en: 09/07/2025

, el hielo chocando contra el cristal era el único sonido que rompía el silencio de sus pens

boda de sus sueños con el hombre que amaba, Ricardo,

concertante, sus ojos oscuros eran profundos y difíciles de le

ue llenaba el espacio entre ellos, su traje, aunque sencillo, gritaba calidad y dinero, y el aroma sutil de su loció

o, y encontrarlo en la cama con su propia hermanastra, Isabella, la imagen de su

llo de compromiso que aún llevaba puesto, la joya, que antes simbolizaba amor y futuro,

etazo, no solo la imagen, sino también las pal

on ella y tengamos el control de la empresa, la echaremos a la calle. Al fin y al cabo, el

llena de una codicia que Sofía no había sa

y afilada, reemplazó el dolor, no iba a permitir que se sal

el hombre misterioso, la decisión se formó en su mente, aud

su voz firme, sin rastro de la vul

ptible jugando en sus labios, "¿Contratarme?", repitió, su t

un prometido, alguien que me acompañe a eventos, que

ella con frialdad, "te pagaré bien, muy bien, solo ti

ón en sus ojos fue reemplazada por una curiosidad genuina, "¿Y por qué yo?", p

"eso es lo que haces, vendes tu tiempo y tu compañía, y

unos dientes perfectos, "Una propuesta interesante", admitió,

... el necesario para recuperar lo que es

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Amor que Trasciende
Amor que Trasciende
“Estaba planeando la boda de mis sueños con Ricardo, el hombre que amaba, o eso creía. Pero en un instante, todo se derrumbó: lo encontré en nuestra cama, entrelazado con mi hermanastra Isabella, sus risas cómplices resonando en mi mente. Peor aún, escuché sus voces antes de que me vieran, "Una vez que te cases con ella y tengamos el control de la empresa, la echaremos a la calle. Al fin y al cabo, ella no es más que una huérfana adoptada." Mi mundo se hizo añicos, mi familia adoptiva me había relegado, favoreciendo a Isabella, y yo, cegada por el amor, no vi la conspiración. La joya en mi dedo, mi anillo de compromiso, se sentía ahora como una marca de humillación, un recordatorio constante de su traición y codicia. ¿Cómo pude ser tan ciega? ¿Todo fue una mentira? Con el corazón destrozado y la rabia hirviendo en mis venas, tomé una decisión desesperada en la barra de un hotel de lujo, al pedirle a un misterioso extraño: "Quiero contratarte. Necesito un prometido... que me ayude a vengarme."”