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De la Desolación a la Novia Multimillonaria

Capítulo 2 

Palabras:746    |    Actualizado en: 06/08/2025

de Damián repitiéndose en mi cabeza. *Casarme con ella es solo pa

su caso d

er hombre que quisiera. No necesitaba mendigar

ante mi padre, con la

on Héctor. Confío en él. Es el ú

os Beca

Su deferencia hacia mí es solo una actuación. -Oculté el destello de dolor en mis ojos. Lo

é los h

lgunas p

e sea,

ignación a Eva Cárdenas por completo. No es

orprendido, pero a

echo. Haré que los saquen a todos

pecho. Salí del estudio

icado vestido blanco, pareciendo la viva imagen de la i

e! Hoy hay un partido de polo b

náuseas. Este era el rostro de la chica que me

su agarre

to de puro genio teatral, soltó un pequeño grito y rodó

co vino desde el pie de

i a todos. Los siete Bec

aló con un dedo, su

víbora! ¿Cómo p

a de pie, corriendo en mi def

. Ella nunca me haría daño. -Sus palabr

os, el labio tembloroso.

e fulminaron con la

a fría y despectiva antes de tomar a Eva en sus bra

la oportunidad de explicar.

amada en los establos, esperando que el aire fresco m

l potrero, pálida y frági

a mañana. Y por favor, no te preocupes por Damián y por mí

fuera la cosa más preciosa del mundo. Personalmente le ensilló

sus manos guiando pacientemente las de ella sobre las riendas, s

l bloque de montaje. Pero en lugar de dejarla usarlo, se a

edé h

ntal más brioso de nuestros establos, un caballo salvaje que nadie podí

que un hombre solo debe a

irado a un reacio Damián de di

tu hombro. Ella es tu futu

do, su rostro una máscara

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De la Desolación a la Novia Multimillonaria
De la Desolación a la Novia Multimillonaria
“Mi padre crió a siete huérfanos brillantes para que fueran mis posibles esposos. Durante años, solo tuve ojos para uno de ellos, el frío y distante Damián Ferrer, creyendo que su lejanía era solo un muro que yo tenía que derribar. Esa creencia se hizo añicos anoche cuando lo encontré en el jardín, besando a su hermanastra, Eva Cárdenas, la frágil chica que mi familia acogió a petición suya, a la que yo había tratado como a mi propia hermana. Pero el verdadero horror llegó cuando escuché a los otros seis Becarios hablando en la biblioteca. No estaban compitiendo por mí. Estaban trabajando juntos, orquestando "accidentes" y burlándose de mi devoción "estúpida y ciega" para mantenerme alejada de Damián. Su lealtad no era para mí, la heredera que tenía sus futuros en sus manos. Era para Eva. Yo no era una mujer a la que había que conquistar. Era una carga tonta que había que manejar. Los siete hombres con los que crecí, los hombres que le debían todo a mi familia, eran una secta, y ella era su reina. Esta mañana, entré al despacho de mi padre para tomar una decisión que reduciría su mundo a cenizas. Él sonrió, preguntándome si por fin había conquistado a Damián. -No, papá -dije, con voz firme-. Me voy a casar con Héctor Bernal.”