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La cruel obsesión del multimillonario

Capítulo 6 

Palabras:656    |    Actualizado en: 11/08/2025

! -chilló Karla, chap

ado al instante. Recogió a una Karla que farfullaba en sus brazos y

preguntó, su voz fren

cia Alina, sus ojo

emonios

ina, su voz firme a pe

edo acusador-. ¡La empujaste! ¡Estaba

lma. Señaló la esquina de la terraza-. Hay una c

rden a uno de sus guardaespaldas, quien inmed

que creo que muestra -gruñó R

a. Debí haberme resbalado. Por favor, no te enojes con Alina. -Su a

aba consumido por una ira justiciera,

Karla -declaró, su voz resonando

us ojos prometi

parte con ell

isculparme -dijo Alina,

Alina -advirti

su propia ira finalmente surgiendo

hizo una llamada. Un segundo después, el teléfono de A

zón se

pondió, su ma

de las e

itor cardíaco de David se está disparando. E

ruido agudo y chirriante de la noche anterior

sonrisa cruel en su rostro. Había manipulado el si

susurró, su cuerpo temb

pitió él, su vo

de David eran más débiles ahora, más como gemi

amino por su fría mejilla. El sonido de su pro

Miró a Karla, que la observaba con una expres

nada, solo la

. Las piernas de Alina cedieron, y se hundió de ro

ndo a Ricardo-. Por favor

undo. Un destello del hombre que solía ser. Dio un paso ha

ó primero, agar

jo, su voz dulce como el veneno-

desvaneció. Miró a Alina, su rostro

-. Si no fueras tan malditamente

o que había hecho, la estaba culpando. El hombre que había amado

se de pie, Karla soltó otr

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La cruel obsesión del multimillonario
La cruel obsesión del multimillonario
“Alina Montes reservó en secreto una función de cine sensorial para su hermano autista, David, un raro acto de rebeldía contra su prometido controlador, Ricardo de la Vega. Ricardo, un poderoso heredero inmobiliario, se enteró y se vengó torturando a David a distancia con luces estroboscópicas y chirridos discordantes, obligando a Alina a ver el terror de su hermano. La mantuvo cautiva, haciéndola presenciar la agonía de David, todo porque su nueva obsesión, una becaria llamada Karla, afirmó que Alina le había hecho una "mala cara". La crueldad se intensificó, siempre ligada a los caprichos de Karla. Si Karla se quejaba, David sufría. Cuando Karla fingió un accidente de coche, Ricardo obligó a Alina, que era anémica, a donar sangre para Karla, solo para que la desecharan. El mundo de Alina se hizo añicos. Se dio cuenta de que Ricardo veía a David como un arma y a ella como una posesión desechable. El golpe final llegó cuando Ricardo, ante una falsa acusación de Karla, mató brutalmente al amado caballo de Alina, Lucero, justo delante de ella. Este acto monstruoso encendió una ira fría y lúcida en el interior de Alina, llevándola al límite. Sabía que tenía que escapar, no solo por ella, sino por David.”