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La Tregua de Nuestros Corazones

Capítulo 5 5

Palabras:1340    |    Actualizado en: 27/08/2025

cido por todo aquello que los demás solo fingían ser: ambicioso hasta la médula, impecable en su traj

a vista del ordenador y sonrió con ese aire de qui

controlada -. Ramirez ha pedido q

o una sonrisa que no llegaba a los ojos -

oncentrada en algún dictamen que no notó su presencia. Se detuvo el tiempo suficiente par

gio y una desaprobación al mismo tiempo. Oliver respetaba eso. Y respe

lar colgando de una oreja, como si no tuviera tiempo para formalidad

ntenido y siguió adelante. No estaba

expresión que reservaba

acias por ve

dose en la silla frente al escritório -

dedos sobre la agenda -. Sé que es

Blake - completó Oliver, sin esfuerzo -.

sostuvo

o estás fuera del proyecto. Quiero que supervises algunos frentes parale

n el banquillo? - pregunt

sar más impacto. Y todos sabem

ció vibrar. Oliver sonrió, pe

, si alguna de las dos tropieza,

dijo Ramirez, inclinando la c

dentro, una idea ya comenzaba a tomar forma: si no podía se

tte e Isabella que se reunieran para revisar los dosieres preliminares. Ambas estaban sentadas en lados opuest

Oliver estaba parado en la puerta

quitándose los auriculares con un gesto perezoso -. ¿

te, como si calculara el costo de

error que él pueda usar como argumento - completó el

de las manos en el respaldo

- Su mirada recorrió la pila de documentos-. Pero es reconfortante ver que ustedes, al

sin levantar la vista de los papel

, compra acciones de la competencia -

r, con la sonrisa intacta -. Solo observo

gado de ese entendimiento tácito de que ning

tu pequeño discur

paso atrás, si

rse, pero se detuvo, solo para lanzar la última pu

reabierta, como si quisiera record

daron a solas, Charlotte

en el espejo? - preguntó, giran

ió Isabella, sin humor -. Y que la

reguntó Charlotte, c

os - respondió Isabella, bajan

puesta inmediata. Porque,

neación. Fue el primer momento en que Oliver, Isabella y Charlotte se sent

ersona el viernes. Quiero que todos estén listos para presentar un frente unifi

esponder, pero Isabella levant

a Ramirez y luego a Oliver

r -. Lo único peor que perder un caso es p

os brazos, recost

de espectáculos públicos. Guardamos el dr

por la cara, como si nec

por uno -. Pero a veces estoy seguro d

do, todos sabían: esa era la ún

ió sus papeles en silencio, intentando ignorar la forma en que Charlie l

rioso? - dijo Char

ó Isabella, sin l

, piezas del mismo tablero. Y ninguno

lla s

, Charlotte. No es

n su escritorio, Isabella finalmente la miró. Y, por un

dijo Charlotte, con esa voz u

ake - respondió Isa

llo, Isabella se quedó sentada allí, sola

antener a todos a distancia. Pero en es

dificio, observaba las luc

el juego ya ha

aba ser solo

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La Tregua de Nuestros Corazones
La Tregua de Nuestros Corazones
“Dos jóvenes abogadas, Charlotte Bennett e Isabella Fairchild, son estrellas en ascenso en una de las firmas de abogados más prestigiosas de Nueva York. Brillantes, determinadas y absolutamente incompatibles. Cuando son designadas para liderar juntas uno de los casos más estratégicos de la firma, lo que era solo antipatía se convierte en una batalla silenciosa, marcada por sarcasmos precisos, disputas de ego y una tensión que nadie más se atreve a comentar... pero que todos notan. Sin embargo, entre madrugadas de trabajo, viajes inesperados y miradas que comienzan a decir más que las palabras, la rivalidad da paso a algo más difícil de manejar: la intimidad. Y en una ciudad donde el éxito suele venir antes que cualquier afecto, Charlotte e Isabella necesitan descubrir si es posible bajar la guardia - no solo en el ámbito profesional, sino también ante sus propios corazones. La Tregua de Nuestros Corazones es una historia sobre el amor adulto, el deseo contenido y el coraje de ceder cuando todo en nosotros ha aprendido a resistir. Porque, a veces, el mayor riesgo no está en perder... sino en permitirse sentir.”