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Bajo el manto de la venganza

Capítulo 2 El pasado de Carmen

Palabras:1357    |    Actualizado en: 09/09/2025

to de paz, el único instante en el que podía relajarse antes de que el ajetreo del día comenzara. Pero aquella mañana era diferente. Algo había cambiado en el aire, algo que Lucía no pod

, más callada de lo habitual, pero Lucía no lo notó en ese momento. Estaba absorta en sus propios pensamientos, preguntándose qué era lo que realmente le faltaba, qué debía e

aba vueltas a la taza de café-. ¿Alguna vez has pensado en

r distante, como si estuviera recordando algo que preferiría no revivir. Lucía lo notó, pero no dijo nada. Sabía que había algo que Carme

nalmente rompió el silencio, su voz suave

e Carmen, esos ojos que siempre la habían mirado con tanto amor

enar. ¿Me entiendes? -Lucía se mordió el labio, sus palabras se entrelazaban entre la duda y el deseo de

vez hay algo en ti que aún no has descubierto. Algo que está más allá de lo que puedo contarte. -Carmen re

ca. De hecho, nunca mencionaba a la mujer que la había traído al mundo, ni las circunstancias de su adopción. Sabía que había s

por descubrir lo que tanto había estado evitando. Su madre adoptiva se tensó al instante. La atmósfera en la h

a, esperando una respuesta que no llegaba, mientras el s

e biológica fue una mujer muy joven, y su historia no fue fácil. No puedo contarte todos los detalles, Lucía. El pa

a sensación de que había algo más, algo más allá de las historias sencilla

ción comenzando a apoderarse de ella. El deseo de saber la v

iró hacia afuera, hacia la calle tranquila, como si estuvie

el entorno en el que vivía era... complicado. Lo único que sé es que, cuando naciste, ella no pudo seguir adela

ea de ser abandonada, de ser vista como una carga para su madre biológica, le dolió más de lo que esperaba.

Lucía preguntó, su voz quebr

haba contra algo dentro de sí, como si las palabras le pesaran demasiado. Luego, con u

ause más dolor. Fue una tragedia para ella, pero también lo fue para mí. Yo te encontré cuando solo tenías unas pocas semanas, sola en un banco de la ci

iva le había dado amor y cuidado, ahora comprendía que ese amor también estaba teñido por una profunda tragedia. La muerte de su madre biológica, el

-preguntó Lucía, su voz casi un susurr

có y tomó su m

marte más de lo que ya lo había hecho el abandono. Pero ahora que eres mayor, siento que es el momento de

respuestas que había estado buscando, las que la habían acompañado en su vida, ahora parecían aún más lejanas. Algo en su interior comenzó

cía, la duda aún más fuerte que nunca. -S

abras que no quería pronunciar

unstancias de la vida son

eza. ¿Era realmente su destino ser parte de esta historia de abandono

te, pero Lucía sabía que su viaje

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Bajo el manto de la venganza
Bajo el manto de la venganza
“Lucía vivió una vida sencilla, sin lujos ni complicaciones, alejada de todo lo que estuviera relacionado con la riqueza. Desde pequeña, fue criada por Carmen, su madre adoptiva, quien la adoptó después de que su madre biológica falleciera durante el parto. Carmen, una mujer amable pero de recursos limitados, trabajó incansablemente para brindarle a Lucía una vida estable. Juntas vivieron en un pequeño apartamento en las afueras de la ciudad, donde Lucía nunca dejó de soñar con una vida diferente, pero sin saber realmente por qué. Carmen siempre le decía que su madre biológica había sido una mujer especial, pero no le contaba detalles, y Lucía nunca indagó demasiado, aceptando la vida que tenía. Lucía creció ajena a su verdadera identidad, sin saber que su padre biológico, Eduardo León, un poderoso millonario y empresario de renombre, la había mantenido en completo secreto. Eduardo, devastado por la muerte de su esposa, la madre de Lucía, había tomado la decisión de alejarla de la familia y esconderla para protegerla de las amenazas que constantemente rodeaban su vida y su fortuna. Nadie, ni siquiera los miembros más cercanos de la familia de Eduardo, sabía que él tenía una hija. Todo cambia cuando Eduardo León muere repentinamente en un accidente. Lucía, que hasta ese momento vivía una vida modesta y tranquila con Carmen, recibe una carta inesperada de un abogado desconocido, Julián Larios, quien le informa que es la única heredera de la inmensa fortuna de Eduardo, que incluye propiedades, empresas y un imperio de negocios que ella jamás imaginó. Lo que Lucía no sabe es que la razón detrás de esta revelación tiene mucho que ver con la decisión de su padre de ocultarla durante años.”