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Destrozado por amor, renacido en fuego

Capítulo 2 

Palabras:582    |    Actualizado en: 16/10/2025

n, o más bien, el departamento que compartía con Adrián y Damián. Me movía com

o cada cosa que Adrián me había dado. La primera edición del Quiroz de anatomía, el delicado

. Los dejé caer, uno por uno, en una gran bol

izo clic. La p

una imitación perfecta del ten

ris favorito de Adrián, una sua

di la

Mi voz era algo crudo y

un segundo antes de recuperarse, su exp

a? Me enteré d

odearme con sus brazos.

tiras-. La residencia... no es el fin del mundo, Eva. Hab

rne viva. Mis uñas se clavaban en mis palmas. Su ac

y familiar. Era el cuerpo que había amado, el cuerpo en el

do la parte de atrás de mi cuello. Me quedé allí,

che, mientras flotaba en un sueño inquiet

ra e

pesa por el sueño y un anhelo

nza al que ni siquiera sabía que me aferraba -que tal vez, solo

lejos, c

eguntó, con la

decir, saliendo de la ca

pero funcionó. Suspiró, un sonido d

lo déjame abra

quedé allí durante horas, mirando la oscuridad. La sensación de su piel contra l

inistración del hospital para entregar mi renu

liento-. El Dr. Elizondo quiere

El Dr. Elizondo era el jefe

me invadió. Tenía el terrible present

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Destrozado por amor, renacido en fuego
Destrozado por amor, renacido en fuego
“El video que destrozó mi carrera fue filtrado por el hombre que amaba, Adrián de la Torre. Lo hizo para que su amor de la infancia, Sofía, pudiera robarme el ascenso que yo me había ganado. Pero la traición era mucho más retorcida de lo que jamás pude haber imaginado. Descubrí que durante tres años, el hombre en mi cama no era Adrián. Era su hermano gemelo idéntico, Damián, jugando un juego enfermo y cruel. Su plan no se detuvo ahí. Me incriminaron por plagio, luego me sujetaron a una mesa de operaciones para arrancarme la piel a la fuerza y dársela a Sofía, después de que ella misma se desfigurara para culparme. Incluso lograron que me encerraran en una prisión militar con cargos falsos. Mi carrera, mi cuerpo, mi libertad... todo sacrificado por la ambición de otra mujer. Yo no era más que un peón. Así que desaparecí. Corté todo contacto y huí a una zona de guerra en Siria, jurando no volver jamás.”