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la doctora del mafioso

Capítulo 10 La sombra en el pasillo

Palabras:1201    |    Actualizado en: 29/10/2025

ruido. Amanda y yo nos quedamos mirando el teléfono inerte en mi mano, como

Su voz sonaba temblorosa, la bravura de hace un momento drenada por el escalo

ón. Ya lo habíamos descartado. Sin pruebas, sonarí

labio-. No todavía. Pero no pue

entía. Huir sería admitir que tenía el control. Y aunque quizá

claró, y no había espacio

arme sola, con cada crujido del edificio sonan

omántica que ninguna veía. Amanda intentó hablar de otras cosas, de trabajo, de planes futuros, pero la conversación siempre

s. Solo... una inquietud. Que sientes que el paciente VIP tiene un interés personal inapropiado. Que su segu

lo que aferrarse. La normalidad del hospit

en la mirada intensa de Félix, el sonido del buscapersonas mezclándose con el de un dispa

tal en el mismo coche, en un silencio cargado de nerviosism

trusa. Cada mirada de un colega me parecía cargada de conocimiento, de juic

ía, impecable como siempre. Su sonrisa a

con una dulzura que goteaba ironía-. Se te ve un po

taquilla. Necesitaba la bata. Necesitaba el uniform

anda a mi lado-. Hoy

meta. Aguantar

a dividida. Una parte de mí monitoreaba a los pacientes, leía gráficas, daba órdenes. La otra parte,

io Larra salir de su oficina, dirigiéndose h

e dije

apretó e

ue

aba por mi garganta. ¿Cómo se decía esto? "Disculpe, doctor, creo que el paciente bal

a. Lo miró, frunció el ceño y giró sobre sus talones, cambiando de dir

oz se perdió en el ruido de una

ontra la pared, sintiendo el frío del yeso a través d

, uno de los tr

ta que daba a una sala de almacenamiento vacía. No me miraba directamente. Su mirada estaba perdida en el pasillo, como si es

pudiera llevar. Su expresión era neutra, profesional. No había amenaza en su postura. No

gún movimiento. No hizo falta. Sabía qu

por casualidad.

I. Que su alcance se extendía por todo el hospital. Que podía aparecer e

rmeras, el llanto de un bebé en brazos de su madre, el chirrido de las ruedas de una camilla

él simplemente negaba? ¿Si decía que estaba esperando a alguien?

toda prisa rompió el hechizo. Amanda a

umpió al seguir mi mirada. Su rostro palideci

ré-. Pero no es

l brazo, con una fu

de aquí

zón de una mirada imaginaria -o no tan imaginaria- en mi espalda. No me volví par

na, me apoyé contra la p

, Amanda. Aquí den

blorosa-. Lo sé. Esto se

onido me hizo dar un respingo. Con dedos te

del departamento.

erno que no reconocía. Un número que no debería p

em

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la doctora del mafioso
la doctora del mafioso
“Clara Montalbán descubre a su novio con una enfermera del mismo hospital. Esa misma noche la llaman de Urgencia: estabiliza a un "sin nombre" y lo sube a UCI. Es Félix Santoro. El jefe de la mafia más importante. Él se obsesiona y ordena secuestrarla; promete protegerla, pero también poseerla. Se resistirá Clara al poder de Félix?”