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Destinos errantes

Capítulo 8 Hermanastro sobreprotector

Palabras:1751    |    Actualizado en: 29/10/2025

lia

vi, supe que sería perfecto para salir con Esteban, y esta noche era la ocasión idea, iríamos a la inaug

arme por mi padrastro. Su tono había sido serio, y aunque no me dio detalles, me dejó inquieta. ¿Qué podrían e

combinaba con el vestido. Este era de un solo hombro, elegante pero no demasiado revelador. No quería llamar demasiado la atención, aunque, con mi cabello rojo

espejo. Me gustaba lo que veía. Salí de mi habitación con prisa, bajando las escaleras, pero me d

severo de lo habitual, como si estuviera

ercanía entre nosotros

ondí con simpleza, intentando

ededor de mi brazo, obligándome a girar hacia él. Mi ceño se fr

lvió a preguntar,

ál es. Es de un amigo del

Sus ojos, siempre tan profundos y oscuros, me observaron como si quisieran decir algo más, pero guardó

mirada se fijó en mí, intensa, llena de admiración y algo más... algo que no podía nombrar pero que hacía que mi corazón latiera más rápido. Estaba impresionante, su camisa de

que me dio después me hizo olvidar cualquier inquietud. Sus labios tenían ese inconfundible s

cariciando su mejilla y pasando mis dedos p

mirada, intensa y dominante, me desarmó por completo. Sentí cómo mi cuerpo respondía, una mezcla de nervios, algo que no podía ignorar per

sos pens

la te

No entendía por qué estaba actuando de esa manera. Álv

ó los ojos, su ma

ra mi novia -respondió con ironía, un to

lo decía todo. Desafiante, calculadora. Con un movimiento pausado, deslizó una mano

necesario que te p

gado de algo más que simple

aún sujetándome por la cintura, respondía co

ciando mi mejilla antes de girar

varo a través del parabrisas. Su mirada se mantenía fija en mí, indescifrable. Un escalofrío me recorrió

io con un tono divertido

manastro fuera tan s

par la sensación extraña

. Tal vez ha tenido un mal día -murmuré, má

ntimiento que no lograba sacudirme. Esteban me hacía sentir amada de una manera ta

.

ro D

qué Esteban Cazares podía estar con Emilia y yo no? Esa pregunta me taladraba la mente como

de un portazo y me dejé caer en el borde de la cama. Apreté mi cabeza con ambas manos, como si el simple acto de presionar pudiera sofocar

ar todo lo que encontraba a mi paso. La lámpara cayó al suelo con un estruendo, los libros volaron por

pirando con dificultad, intentando recordar los ejercicios de respiración que el doctor me había enseñado. Inhala profundo, cuenta hasta diez, exhala...

aques de ira habí

marco de la puerta, observándome con una mezcla de desaprobació

había pensado que había superado esto, que la ira que me había perseguido toda mi vida estaba contr

aire -murmuré, c

a más. Se hizo a un

mi estado. Caminé hasta el viejo fresno, ese árbol que había estado ahí desde qu

el odio y la impotencia que me carcomían. Ni siquiera sentí cuando la piel de mis nudillos comenzó a

uelo. El fresco césped parecía burlarse de mi calor interno. Miré mis manos

uerta principal. Su mirada recorrió mis manos, y su exp

Haz una cita con el psiquiatra -d

ra discutir. Solo asentí y subí

. Entré en la bañera y dejé que el agua caliente envolviera mi cuerpo, viendo cómo la sangre de mis mano

si hubiera sucedido ayer: descubrir que mi novia de la universidad me había sido infiel, el dolor insoportable, la dece

era solo atracción; era algo que no podía explicar. Su risa me traía calma, pero verla c

Necesitaba recuperar el control antes de que fuera demasiado tarde y recaer en mi enferme

ía al psiquia

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Destinos errantes
“Emilia Díaz es una joven de 21 años atrapada en una vida que nunca pidió. Sus padres se divorciaron cuando tenía ocho años, y tras años de batallas legales, su madre se casó con un hombre poderoso que, con sus influencias, logró obtener la custodia exclusiva de Emilia, dejando a su padre con el derecho de verla solo una semana al año. Aunque vive en una mansión rodeada de lujos y comodidades, Emilia sufre la soledad y el rechazo en carne propia: su padrastro, un hombre controlador y cruel, no pierde la oportunidad de recordarle que ella es una carga económica. Le recalca constantemente que jamás recibirá un centavo de su herencia, y su madre, sometida por el miedo a perder su posición, se mantiene en silencio, sin defenderla. Buscando un escape de esta vida vacía, Emilia encuentra un inesperado refugio en Esteban Cazares, un compañero de instituto e hijo de un importante magnate. La relación parece ser lo único que da sentido a sus días, y además, se convierte en una ventaja para su padrastro, quien ve en la unión de ambos una posible alianza estratégica que consolidaría sus ambiciones empresariales. Sin embargo, todo se derrumba cuando Emilia descubre que Esteban la engaña, rompiéndole el corazón. En un acto de rebeldía y en busca de consuelo, Emilia decide vengarse a su manera. Una noche, en un bar, conoce a un misterioso hombre de 27 años que, al igual que ella, parece necesitar escapar de sus propios demonios. Lo que comenzó como una noche de pasión sin ataduras, pronto se transforma en una conexión inesperada... hasta que ambos descubren la cruda verdad: él es Álvaro Duarte, su hermanastro mayor. Álvaro, quien llevaba casi una década estudiando en el extranjero, ha regresado para involucrarse en la empresa familiar, lo que lo lleva a vivir bajo el mismo techo que Emilia. Ahora, la joven deberá lidiar con la tensión de convivir con alguien que conoce su vulnerabilidad más íntima y que, al mismo tiempo, parece despertar sentimientos nuevos y complejos. Obligada a enfrentar los límites de su propia fortaleza y la presión de una vida que parece cada vez más opresiva, Emilia iniciará un viaje lleno de desafíos, donde descubrirá que el amor, la traición y el deseo pueden entrelazarse de maneras inesperadas, poniendo a prueba cada faceta de su carácter y forjándola en una mujer decidida a no dejarse vencer.”