sa amarillo que Eleanor, y los dos caminaban junto a
se a juegos demasiado fuertes, Christian
y Christopher también
no, echó una mirada a Christopher y p
los ojos, observaba con mucha seriedad el gi
olemne y respondió:-Quiero
o que a Chris, con su carácter tan viv
inic, con los labios te
ulo gigante, el rostro de C
miedo a las alturas, est
misma cara inexpresiva y descolorida. Dominic, intentando ap
stó Christopher, con la m
endureció por un insta
odía most
n, caminó con calma h
e que aún no había logrado encontrarse con la tía vecina. Finalmente
ó afuera, sacó el móvil en silencio, con gesto
jugando en
omida. Las palomitas crujientes, los churros y los buñuelos s
ntas? Jeje, ¿también estás en el parq
Christian le envió un montón de mensaje
o vibraba
mejillas de tanto bombardeo de mensajes. Justo cuando iba a responder, vio salir a
Dominic, secándose meticulosamente la
runciendo los labios y mirando hacia la
e la mesa dos cajas de churros recién comprados y mi
nteresante -contestó él, guardando el teléfono en el bo
dió Alessia con u
ía que hubiera hecho un nuevo amigo tan rápido. Pero sí sentía cu
ena de gente, con varios pue
her por fin vio a Alessi
la y unos vaqueros azules, y en su
ó por encima del hombro y notó a dos niñas con ve
el ceño. ¿Dos niñas?
nic, que fulminaba con
traños. Si se enteraba de que había venido al parque
fingió caminar con indifere
io un par de mordiscos. De pron
ca
nos, en l
¿Te sientes mal? -pregu
Christopher, respirando con d
pusieron en blanco y se desplomó. Por suerte,
oxicación
ba de comer poll
s a una a
a la p
uida a una multitud, rode
sarlo! -dijo Christian, que estaba com
Eleanor, con la boca manch
aquí y no se muevan
te diciendo en voz alta:-¡
os curiosos se apa
un hombre de traje negro prote
firmes y cuidadosos; incluso d
ue debía de ser
harse para ayudar, él se leva
como esculpido, y en sus ojos normalment
contrajeron y su cuerpo
la persona intoxicada estar
, se desvió hacia el niño
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