ió tan fría que daba miedo. Se había dado cuenta de que su sobrino seguía sintie
la cabeza, una misteriosa sonrisa apareció en su rostro y dio instr
e apartó de inmediato, como si ella fuera basura o algo sucio. No obstante, Sele
í, no necesitas seguir actu
ndo? -respondió Lucían
eras -replicó Sele
cir a Alaric, ¿verdad? -Lucían se acercó
oco? ¡Él
ía te importaba eso? ¡Qué
el amor.» Selene pensó esto en su interi
o te pases
uta como tú puede hacer cualquier cosa para sedu
la sábana, dijo co
a casarme contigo, ahora solo me arrepiento! He estado sufriendo tus burlas y
qué te lo tengo que contar? ¡Selene, te haré sufrir cientos y miles de veces má
hecho? -insistió Selen
or qué había sido odiada y humillada de una forma tan cruel. Si la iban a con
no lo haré, porque quiero que sufras viviendo como mi esposa y
o dolorida y enfadada que estaba ella. La crueldad de Lucían apagó la última llama d
de verdad. Lucían, si esto e
ado. Ya fuera por un malentendido o por una incriminación, Se
e, lo que lo hizo perder el control y dejar caer el cigarrillo.
cir con esto? -i
as -respondió Se
enes que suplicarme para que no sea seducido por Ivy, rogar
io -respondió Sel
ngas esa cara calmada! ¡Debes rogarme como una miserable callejera! ¡Me lo debes, Selene! -gritó Lucían
ne, con una sonrisa encantado
r favor, dé
r favor, dé
r favor, dé
robot, y Lucían se enfureció aún más. En
oír esa súplica. ¡Cállate
avor, déjame... en... paz.
Cállate! ¡Qu
su respiración se volvía cada vez más dificultosa, pero al mismo tiempo, una sonrisa de
rio se abrió de un golpe, como si
Irritado, agarró el cuello de Lucían y lo jaló h
! -exclamó la figura,
lo por el fuerte tirón. En lugar de eso, levantó a Selene de
midas en sus ojos. Había sobrevivido. El aire fresco llen
de Selene. Los hematomas producidos por Lucían
de rabia, miró atónito la expresión dolor
lama al médico! -ordenó Al
ó. Bajando las escaleras, se encontró co
ían -salud
la próxima vez, te largas -re
as, y el médico lo sigui
er si hay algún daño -ordenó Ala
apresuradamente pa
habitación. Cuando cerró la puerta, se quedó mirando de manera
amentos para tratar los hematomas del cuello; tardarán entre una y dos semanas en desaparecer. Por otro
tuviera cuidado con lo que decía. Finalmente, dejó que se retira
scansando tranquilamente al lado de la ventana. No most
ón. Lucían miró a Selene, queriendo conso
ojar más! -le advirtió, feroz
iró suaveme
ganas de moverse. No obstante, las notificaciones seguí
eriencia de sent
cuerpo, así que protégete bien. No pe
ansa
itaré p
ecialmente el último, que decía que iba a visitarla. Pero ellos estaban en la Villa Lancaster, r
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