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NOCHES ROJAS EN RUSIA

Capítulo 8 DESESPERO 2

Palabras:593    |    Actualizado en: 05/11/2025

IT

asar a su hija, Antonella, con Antuan. ¿Te has olvidado del alcance de Antuan en la política, en el Kremlin? Si ese matrimonio se concr

a chica? -pregunta ella, y sé que ah

e en las playas de Chipre, gozando de

o ha desatado el infierno en Moscú -r

izo. Así que no te preocupes, hermanita. Lo

e ordena ella, la cost

ia que seas ignorante de los detalles. De hecho, voy a redoblar la vigilancia cont

que necesito. Alaska no lo entiende, pero protegerla es parte de este juego. Y el secuestro de Anton

ándome en el presente. La llamada de Alaska, aunque irritante en

detallando el caos en Moscú. Fabrizio está moviendo piezas antiguas, recurriendo a vie

ue Demia me ha enviado.

res, exigiendo información. La presión está

uestro, intentando presionar a las autoridades y ganarse la simpatía

ejar que se vuelvan locos. Que gasten recursos, que cometan errores, que se rev

que capturé al principio del secuestro, cuando estaba c

retos con

cretos guardados e

tas de triunfo que ella, entrenada por Fabrizio, mantendría ocultas. Esos secretos podrían ser la llave no solo para d

canje. Ella es una caja f

hora -murmuro, mi sonrisa

conseguir que hable. Ella es la clave para la caída de Antu

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NOCHES ROJAS EN RUSIA
NOCHES ROJAS EN RUSIA
“Antonella Koslova estaba a punto de pronunciar un "sí" que sellaría su destino en un matrimonio por conveniencia, un frío acuerdo forzado por su poderoso padre para asegurar la estabilidad de su imperio. Sin embargo, justo cuando la ceremonia iba a comenzar, el destino (o el infierno) interviene. En un audaz y violento golpe maestro, Antonella es arrancada del altar y raptada por la organización enemiga más letal de su familia. Es un peón en un juego de guerra y venganza, una herramienta para hacer caer a su padre. Pero lo que ella nunca esperó fue encontrarse frente a la mente maestra del secuestro: Dmitri Volkov, el temido "Zar" del inframundo ruso. Dmitri no es el monstruo despiadado que le habían descrito, o al menos no solo eso. Es un hombre de ojos azules penetrantes, tan peligroso como cautivador, cuya inteligencia afilada es tan seductora como su presencia dominante. Atrapada en la jaula de oro de su enemigo, Antonella deberá enfrentarse a la cruda verdad: el hombre que la ha robado es infinitamente más atractivo, inteligente y complejo que el que iba a desposar.”