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Eligió a la amante, perdiendo a su verdadera reina

Capítulo 4 

Palabras:716    |    Actualizado en: 26/11/2025

e vista

posaba en mi tocador com

su regalo d

mi regalo

ino incrustada con diamantes que, con toda probabi

ba ocupado en una junta. Ahora, no era más que un trozo de metal retorcido y def

n lo que se había conver

uin

tra la superficie de

ero desc

ni

e gritara a Braulio, que armara una escena, que le diera la excusa q

entendía

aba a la

a ajedre

deo de ella posando en una

decía el pie de foto. *Quiero ve

en el pecho, pero era

se había vuelto amarill

talla y bajé

sky. Parecía cansado. Dirigir un imperio crim

o entré, una sonrisa a

hermosa,

para mí. Cuello alto, mangas largas, c

mundo. Accesib

-dije en

agua, dándole la espalda por una fracció

os servidores? -pregun

a la re

red en tiempo real. Todos los

líquido ámbar en su vaso-. Una brecha e

rectamente

raba en su propio engañ

una nota perfecta de preo

dió-. No me es

cristal con un tintineo. Se acercó, cerrando la dista

azó la línea

nmigo, Elena -murm

garganta. Luché contra

persona cuan

de sí mismo. Pensaba que podía ir a acostarse con su amante

en su toque por última

ndo su territorio antes de irs

lir por

u camioneta blindada desaparecieron por el camino

los reg

ninguna

ninguna

ue estaba aburri

r las pantallas en una cascada rítmica. Había construido todo esto para él. Habí

una chica que ni siquiera sabí

de terciopelo

rio de caoba, justo encima

aría en su

e yo me h

los restos de su matrim

ue significaba, Julia Benítez ya esta

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Eligió a la amante, perdiendo a su verdadera reina
Eligió a la amante, perdiendo a su verdadera reina
“Fui la Arquitecta que construyó la fortaleza digital para el capo más temido de la Ciudad de México. Para el mundo, yo era la silenciosa y elegante Reina de Braulio Garza. Pero entonces, mi celular de prepago vibró bajo la mesa del comedor. Era una foto de su amante: una prueba de embarazo positiva. "Tu esposo está celebrando en este momento", decía el mensaje. "Tú eres solo un mueble". Miré a Braulio al otro lado de la mesa. Sonrió y tomó mi mano, mintiéndome en la cara sin pestañear. Creía que era de su propiedad porque me salvó la vida hace diez años. Le dijo a ella que yo era simplemente "funcional". Que era un activo estéril que mantenía a su lado para aparentar respetabilidad, mientras ella llevaba su legado. Pensó que aceptaría la humillación porque no tenía a dónde más ir. Se equivocó. No quería divorciarme de él; una no se divorcia de un capo. Y no quería matarlo. Eso era demasiado fácil. Quería borrarlo. Líquidé mil millones de pesos de las cuentas en el extranjero a las que solo yo podía acceder. Destruí los servidores que yo había construido. Luego, contacté a un químico del mercado negro para un procedimiento llamado "Tabula Rasa". No mata el cuerpo. Limpia la mente por completo. Un reseteo total del alma. En su cumpleaños, mientras él celebraba a su hijo bastardo, me bebí el vial. Cuando finalmente llegó a casa y encontró la mansión vacía y el anillo de bodas derretido, se dio cuenta de la verdad. Podía quemar el mundo entero buscándome, pero nunca encontraría a su esposa. Porque la mujer que lo amó ya no existía.”