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Mi Boda, Su Más Grande Error

Capítulo 3 

Palabras:593    |    Actualizado en: 02/12/2025

pero giré la cabeza justo a tiempo. Su beso aterrizó e

n poco tensa. Luego tosió incómodo. "Por cierto, ¿

con tanto cuidado, el papel grueso y elegante. Con una pluma estilográfica, escribí mi nombre y, al lado, el de Anto

. Él la tomó, sus ojos brillando de curiosi

brela el día de nuestra boda. Exactamente a la misma ho

mbló ligeramente. Me miró, un atisbo de confusión en sus

erfecta, ¿no crees? Es un regalo. Un gran regalo. Disfrútalo." Sel

a alegría tonta. Me abrazó, su risa resonando en el apart

licidad para él. ¿Era la felicidad de un

página de un amigo de Mauricio, una foto. Mauricio, arrodillado. Ida Juan, sonriendo. Un anillo brillante en su dedo

se apretó. Y

upe que ellos eran el uno para el otro." Luego, un comentario de una de mis supuestas "amigas" : "¿Ya bloqu

ingenuidad. Mis "amigos". Aquellos que habían jurado lealtad, que habían compartido

después. Demasiado tarde. Y

to en una toalla, tarareando un

teléfono en mi bolsillo. Mi r

livio. "¿Todo

voz sin inflexión. Me levan

taba al teléfono, en el salón. Su voz era un murm

discreto!" Hizo una pausa, escuchando. "Sí, la bloqueaste. Pero ya eliminaste el post, ¿verdad? ¡Tiene

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Mi Boda, Su Más Grande Error
Mi Boda, Su Más Grande Error
“ALEXIA CUEVAS POV: Estaba en la prueba final de mi vestido de novia, a solo unos días de casarme con el amor de mi vida, Mauricio. De repente, mi organizadora de bodas recibió una llamada. Su rostro palideció. "Señorita Cuevas", me dijo con voz temblorosa, "me acaban de llamar para cambiar el nombre de la novia en las invitaciones... por el de Ida Juan". Ida era su "amiga", la misma a la que vi a Mauricio arrodillarse en nuestra propia fiesta de compromiso. En un bar, lo escuché decirles a nuestros amigos: "Alexia es mi obligación, pero Ida es mi placer". Incluso cuando me caí por las escaleras, él y sus amigos simplemente se dieron la vuelta y continuaron su fiesta, dejándome tirada. No solo me traicionó, sino que planeaba robar mi fecha de boda, mi salón y hasta el diseño que yo había creado. Pensó que yo era una tonta, una víctima que aceptaría posponer todo para que él pudiera casarse con su amante en mi lugar. Pero se equivocó. Fui con mi padre y le dije: "Quiero que arregles mi boda. Para la misma fecha. Pero con Antonio Díaz".”