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El Sabor de los secretos

Capítulo 5 Máscaras de Papel

Palabras:1913    |    Actualizado en: 16/12/2025

Valer

romete que algo crudo y picante puede transformarse en algo dulce y meloso con el tiempo y el calor adecuados. Sin

limpiar camarones, reducir la salsa de vino tinto. Pero mis ojos no dejaban de desviarse hacia la mesa de la esquina, esa

berle costado diez dólares en el mercado-, pero su postura no encajaba con la vestimenta. Se sentaba con la espald

lo haces -dije, ro

ncentración profunda entre las cejas que, extrañamente, le daba u

l q

Yo tardo diez minutos solo en encontrar la fórmula de la suma

ía estado actuando como un animal en territorio hostil. Cada vez que sonaba la campanilla de la puerta principal

. Hábito profesional. Cuando trabaja

me acerqué con dos tazas de caf

ajos de teclado sobr

sus dedos tamborileaban sobre

uede echarte tan fácil como creen

tado en un documento le

hada histórica" que el dueño anterior activó para recibir subsidios de pintura en los noventa. Si el nuevo consorcio quiere demo

eé, at

frunciendo el ceño-. ¿Eso lo ens

egundo, un parpadeo imperceptible donde

do un sorbo largo de café-. Tuve que aprender sobre normat

piré, sintiendo un alivio momentá

con tiburones. Ellos quieren una compra rápida y limpia. Si les mostramos que esto será u

hablaba como alguien que defiende al pequeño; hablaba como alg

caja registradora. Pero la reacción de Ricardo fue desproporcionada. Dio un respingo tan violento que casi volcó el café

-dije, mirándolo con extrañeza-. Ric

or el pelo, despeinán

no dormí bien. La cama es... dif

de agua o en una tabla de faquir?

camente, cerrando l

... material de oficina. Carpetas. Para organ

una papelerí

ro. Necesito caminar

igió a la puerta trasera, la que daba al callejón, evitando del

regunté, la sospecha empeza

mirarme-. No me gus

ró la puert

efrigerador como única compañía. No me gusta lla

fumado. La duda es como una mancha de aceite en un mantel de

la tarde. Fui a encender la balanza digital

sea -gruñ

visto un paquete de pilas AA en la mesa de noche de la habitación

mi casa, y solo eran unas pilas. Y, siendo honesta conmigo misma, una parte de mí quería entrar. Quería ver si encontraba

eras. El piso de madera crujió bajo

su puerta. Toc

o. La puert

rsianas hasta el fondo, dejando el cuarto casi a oscu

me golpeó fue l

abía

libros en la mesa, ni cepillo de dientes en el vaso cuando pasé por el baño antes. La cama estaba hecha co

asma. O de alguien que está list

he. Abrí el primer caj

an. Agarré

que me hizo detener la mano. Era su

ir con fuerza. Ahí dentro estaba su identificación. Podía saber si

Mis dedos rozar

leria. Eso es c

Estaba a punto de abrirla cuando escuché el sonido inconfundib

da! -s

como si quemara y lo cerré de g

esonó desde la escalera. Sonaba

voz sonara casual mientras corría ha

Estaba jadeando ligeramente, como si hubiera subido las escaleras corr

cara a mis manos, donde apretaba el paquete de baterías como un salva

ó. Su voz fue un sus

trás ante su intensidad-. Recordé que había pil

o. Sentí que estaba buscando culpa en mis ojos. ¿Qué tenía miedo que viera?

sas -dijo finalmente. La tensi

e defendí, recuperando un poco de mi orgullo-. No he

l ver que yo no parecía horrorizada

. Parecía exhausto-. No estoy acostumbrado a compartir e

da con los papeles del edificio. De verdad. Pero si vas a vivir aquí, necesito saber q

a tentación en sus ojos, la necesidad de compartir la carga. Pero

convincente-. Solo soy un hombre reservado que intenta empezar de cero. Dame

que no le c

ero la próxima vez que subas corriendo las escaleras como

las escaleras hacia la

sus pasos entrar en la habitación y cerrar la puerta -y esta vez, esc

a y veía los números digitales iluminarse de nuevo, supe una cosa con certeza: mi "conta

rronando el mundo exterior. Un coche negro con vidrios tintados pasó despacio frente al loc

la espalda. Probablemente

er

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El Sabor de los secretos
El Sabor de los secretos
“Valeria Cruz ha sacrificado todo por El Crisol, su restaurante de autor, un templo a su pasión culinaria. Pero el éxito es un plato agridulce cuando las deudas se acumulan hasta los $50,000, amenazando con devorar su sueño. Desesperada, alquila una habitación en su departamento, sin saber que el inquilino que llega a su puerta será el ingrediente más disruptivo de su vida. Ricardo Márquez de la Fuente, el heredero de un imperio inmenso, huye de un destino sellado: su padre ha pactado un matrimonio por una deuda ancestral, una promesa velada que él se niega a honrar. Cansado de las cadenas doradas de su linaje, se disfraza de "contador tranquilo" y se refugia en el primer lugar que encuentra. Lo que ni Valeria ni Ricardo saben es que el destino tiene un retorcido sentido del humor. Él busca escapar de la mujer con la que debe casarse; ella busca salvar su negocio. Ambos encontrarán en el otro una chispa inesperada, una conexión que va más allá de un simple alquiler. Pero cuando un reloj Philippe Patek y un secreto inmenso amenazan con desmoronar su frágil mundo, descubrirán que hay sabores que, una vez probados, no se pueden olvidar. ¿Podrá su amor sobrevivir al peso de una deuda, a la sombra de un compromiso forzado y a la explosiva verdad que los une de la forma más inesperada?”