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En la Cama de su Hermano: Mi Dulce Venganza

Capítulo 2 No.2

Palabras:843    |    Actualizado en: 15/01/2026

la lujosa alfombra. Necesitaba fregarse la noche de la piel. Necesitaba lavar

Se paró bajo el chorro hasta que su piel se p

pió el vapo

llo. Moretones tenues

u reflejo-. Estúpida

arlo, poniendo capas gruesas. Estaba termina

án e

re, su piel pálida y húmeda. Llevaba el mismo traje q

que odiaba, una respuesta condicion

pado aflojándose la corbata, sus movimientos bruscos y

el martilleo de su corazón-. Tomé un taxi a casa tempran

que había ensa

-Siempre la vícti

acia el baño. Al pa

ras

a oreja. Una línea roja, delgada y furiosa. No er

jamente. -¿Qué le

ralmente quieto. Su mano subió lentamente para

ayer por la mañana -señaló

enojados; estaban calculando. -¡Deja de interrog

puerta

io zumbando en sus oídos. No es

e Julián vibr

ó. La pantall

aje

ucero se detuvo. Di

tán matando, bebé. Necesito

inclinó so

mujer a la que los tabloides llamaban genio, la mujer que cantab

s matu

olo la engañaba. Estaba formando una familia. Una familia par

salió, con una toalla alrededor de l

movimientos tensos, y arrebató el dispositivo de la cómoda con

s cosas -dijo

cero, levantando las

ián-. Tengo que

dom

duermen, Lucero.

ujó al

la puerta principal y el rugido de su Porsc

llorado suficien

el ala este. Había un cuarto de almacenamiento polvoriento allí, lleno de muebles viejos

e pinturas viejas y presionó una

ó con u

n armario. Pero era suyo. Un teclado, una computador

critas a mano. Los primeros borradores crudos y desordenados de los éxitos que actualmente encabezaban las listas. N

til. No abrió su software de música.

un contacto bien informado del círculo interno, que s

ián. Extractos de cuentas, itinerarios. Todo lo

e "Melodía" fu

as en el

propios ojos en la pantalla

taja, escrib

-

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En la Cama de su Hermano: Mi Dulce Venganza
En la Cama de su Hermano: Mi Dulce Venganza
“Lucero creía vivir el sueño de una heredera protegida por su marido, Julián Real, hasta que el silencio de la mansión se convirtió en el eco de una traición despiadada. Ella pensaba que su matrimonio era un refugio para salvar el legado de su padre, sin imaginar que dormía con el hombre que planeaba su ruina. De la noche a la mañana, el velo se rasgó: descubrió que Julián no solo esperaba un hijo con su amante, la estrella Serena Filo, sino que su unión fue una maniobra calculada para saquear la empresa familiar y dejarla en la calle. Su vida perfecta se desmoronó cuando se dio cuenta de que cada beso y cada promesa habían sido parte de una estafa corporativa. La caída fue brutal; Lucero pasó de ser la respetada esposa a una paria humillada, despojada de su hogar y acusada públicamente de extorsión. Mientras sufría el dolor de una quemadura física y el abandono de Julián ante las cámaras, la sociedad le dio la espalda, convirtiéndola en el blanco de una turba que pedía su cabeza. En medio de su desesperación, una pregunta comenzó a torturarla: ¿realmente sus padres murieron en un accidente o fue un asesinato orquestado por la familia Real? La aparición de un documento con una firma comprometedora sembró la duda sobre quién era el verdadero monstruo detrás de su tragedia. ¿Fue Damián, el gélido y poderoso hermano mayor de Julián, quien autorizó la caída de su familia, o es él la única pieza que no encaja en este rompecabezas de mentiras? La confusión se mezcló con una atracción peligrosa hacia el hombre que parece ser su único aliado y, al mismo tiempo, su mayor sospecha. Bajo la identidad secreta de "Iris", la compositora fantasma que mueve los hilos de la industria, Lucero decide dejar de huir para empezar a cazar. Una firma húmeda en un papel prohibido, un pacto oscuro con el enemigo de su enemigo y una melodía cargada de venganza marcarán el inicio de su contraataque. Esta vez, Lucero no será la víctima, sino el incendio que consumirá el imperio de los Real hasta que no queden ni las cenizas.”