“Estaba desnuda en la cama del Capo más peligroso de la Ciudad de México cuando escuché su mente susurrar el nombre de la mujer que realmente deseaba. No era yo. Mi esposo, Dante, se movía sobre mí con una precisión helada, pero sus pensamientos gritaban por Sofía, la viuda de un sicario a la que, según él, protegía por "honor". Poseo un secreto que me convierte en un monstruo: puedo oír los pensamientos de los hombres. Y la mente de Dante era una cámara de tortura, una devoción absoluta a otra mujer. Encontré la escritura de un penthouse de lujo que compró para ella. La vi pavonearse con un vestido que él había comprado para mí, escuchando su triunfo mental mientras pensaba en restregar su aroma por toda la tela. Negándome a ser un simple reemplazo en mi propio matrimonio, dejé mi anillo de bodas en su escritorio y huí a Cancún para construir mi propio imperio. Creí que había escapado. Hasta que los papeles del divorcio llegaron por correo, firmados por él. Estaba de pie en mi tienda, con el corazón destrozado, creyendo que finalmente me había desechado para estar con su verdadero amor. Pero entonces sonó el teléfono. -Dante no firmó esos papeles, Elena. Está en terapia intensiva. La sangre se me heló. -Recibió dos balazos en el pecho. Empezó una guerra para distraer al enemigo y que no te encontraran. No la había elegido a ella. Estaba muriendo por mí. Rompí los papeles y reservé un jet privado. Si la Huesuda quería a mi esposo, primero tendría que pasar sobre mí.”