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La heredera del Silencio

Capítulo 5 La Promesa del Alba

Palabras:1370    |    Actualizado en: Hoy, a las 06:03

nóstico, logró colarse en cada minuto libre de mi apretada agenda. La promesa que nos hicimos bajo la luna de Miami en su club se estaba cumpliendo, y cada encuentro era como un capítulo más emocion

aratónica organizando proveedores para la que yo creía que sería la boda de unos desconocidos llamados

loto de un descapotable negro, el cabello alborotado por la brisa y un café humeante en la mano

a, Jay -dije, bostezando, pero sin poder borrar la sonrisa de mi ros

a a ser mi debilidad-. La jefa de Daydream necesita inspiración, y no hay mejor musa que

bajamos del auto. La arena estaba fría bajo mis pies descalzos, y el aire era fresco y puro. Él había traído una manta y un

beza en su hombro. El calor de su piel a travé

principio,

, riéndonos de las ocurrencias de Mila y Braulio, de las excentricidades de los clientes. Hablar con Jesse era fácil, natural.

cio cómodo-. ¿No tienes un imperio que mane

océano brillando con l

esperar. La vida es para vivirla, no solo para construirla. Me gusta el riesgo, Valentina. Me gust

ción con Emilia me rozó-. Ella cree que el éxito es el único escudo contra el dolor. Supo

terrumpir. Cuando terminé, me tomó la

maldiciones solo se rompen cuando alguien se atreve a no creer en ellas. Yo no creo en el des

rofundidad en él, una vulnerabilidad que me atraía aún más. El sol y

implemente desaparecer. Dejar los locales, las empresas, las e

regunté, sin imaginar ni por un s

ió para ser un soldado de su ejército, pero yo siempre he preferido ser un desertor. -Se encog

n mi cuello, haciéndome olvidar cualquie

quiero ahora m

unté, riendo para ocultar el

acariciando la piel desnuda que dej

segundo. Sus dedos acariciaron mi mejilla, luego subieron por mi cuello hasta enredarse en mis rizos. Mis manos buscaron su nuca, m

a se hundía ligeramente bajo nosotros, el sol nos calentaba la piel y el sonido de las olas se convirtió en la banda sonora de nuestra intimidad. El beso se hizo más ardiente, sus man

centímetros, con la re

s ojos. Esos ojos de océano que m

ue me dejó sin aliento. Mi cuerpo se tensó y se relajó bajo el suyo, respondiendo a cada uno de sus movimientos, a cada roce. Er

os estuvieron hinchados y nuestros cuerpos completamente entrelazados. Cuando

a apartar la arena de mi cabello-. Pero sé que eres esa mujer. La que estaba esper

to de estallar de la emoción. Era como si cad

él, abrazándome con fu

la señora Haywood llega pronto y tengo que supervisar el monta

puede esper

lo hago bien, Daydream

e no supe descifrar. Me besó una última vez, con una intensidad que se s

Pero recuerda, Valentina... pase lo que pase, lo q

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