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LA ABOGADA DEL MAFIOSO "Un amor fuera de la ley"

Capítulo 4 Los hombres no lloran

Palabras:883    |    Actualizado en: 08/02/2026

s ausencia, ni todo

Sarm

, com

Le costaba hablar de

azón, algo en su interior, le

V

tarde, regresaba del colegio junto con

s mañana

sas por mí

encontré a mi madre, estaba sentada en una silla, con el rostro ensangrent

-le pregunté desesperado. Ella

mpiando el techo, me subí

staba. Nada más lejos podía estar de aquella respuesta. Confieso que llegué a pensar que mi padre la había golpeado, a veces discutían y él la amenazaba con ello. Mas, todo se quedaba en simples amenazas, en discusiones. Cuando escuché el a

a mujer -la estremeció con tanta

aul y yo estamos corriendo peligro, que tus malditos negocio

ver en sus ojos, la abofeteó, sin darse cue

e donde proviene el maldito dinero, pero cuando vienen a joderme por deberl

igos del colegio no mentían cuando murmuraban detrás de mis espaldas. Yo los escuchaba, pero inocentemente preferí

padre entró a mi h

ño, ¿me oyes? nada. -me tomó de los hombros y me

-pregunté e

o en las buenas y en las malas, no merece qu

ero todo cambió cuando tomó mi mochila, sacó los cuadernos y me pidió

u padre. Me tomó del brazo y me sacó arrastrado del cuarto, a pesar de que le imploré que me dejara despedirme de ella, me contestó taj

los hombre

fue la última

tera, monte. Finalmente me quedé dormido. Cuando desperté, estábamos en un pueblo al sur de Panamá, y allí comp

ella era difícil aceptar que Santiago estuviese enfermo y a punto de morir, que de

ó ser difícil. -comentó

él-. incluso sien

miró a

laudia ¿Y sabe por qué?

aña negó co

on cinismo

qué no lo hizo? Porque me hubiesen matado a mí. -golpeó la mesa con el pu

del inicio, caminar cabizbajo, dolido hasta lo má

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LA ABOGADA DEL MAFIOSO "Un amor fuera de la ley"
LA ABOGADA DEL MAFIOSO "Un amor fuera de la ley"
“Paul Bellini es uno de los mafiosos más importantes de la zona Este de Panamá. Su mundo se resquebraja cuando Carlos Almary, uno de sus socios, lo delata y es encarcelado. Hasta ahora, ninguno de los abogados de renombre en el país ha aceptado defenderlo, saben que eso sería su sentencia de muerte de no ganar el juicio. Sin embargo, Claudia Lima acepta el caso; necesita recibir una cuantiosa cantidad el dinero para poder pagar la operación de su hijo. Ser una abogada honesta, no es muy rentable en su país. Sin embargo, lo que comienza como un acuerdo profesional pronto se transforma en un conflicto íntimo y peligroso. Mientras lucha por demostrar la inocencia de Bellini, Claudia se enfrenta a un sentimiento prohibido que amenaza con nublar su juicio. Esta vez, el mayor enemigo no es la ley, sino aquello que nace entre ambos.”